¡Feliz navidad!

Posted: 24 diciembre 2011 in Imágenes, Letras
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Este año ha estado lleno de muchas “primeras veces” para mí. Son tantas que no quiero ni contarlas. Pero hoy es la primera navidad que paso lejos de mi familia.

La navidad nunca ha significado para mí gran cosa. De hecho, hasta podría decir que le tengo pereza. ¿Razones? Bueno, no soy muy creyente que digamos y mis papás están divorciados, entre muchas otras cosas.

Ayer salí al cumpleaños de la amiga de una amiga y pasé un buen rato. Me dieron un cóctel de platanito con ron de coco y por más tropical que suene, la verdad supo bien. A eso de la 1 de la mañana, después de un paseo de más de 30 minutos en el metro, llegué a la casa de mi amiga y dormí. Me levanté a las 10 y cerca del mediodía nos fuimos de “brunch” y uno de los ventiladores del sitio comenzó a echar humo… ¿qué sería de la navidad sin un mini-incendio con bomberos incluidos? No estaban tan guapos como los que normalmente se ven. Como que los que están buenos estaban de vacaciones por las fiestas y en estos días trabajan los feos.

Mi delicioso brunch en Tutti Frutti.

 

Café acompañada de bomberos.

 

Luego nos fuimos a un centro comercial cercano y vi el movimiento navideño. Mucha gente caminando, viendo vitrinas, aprovechando los descuentos hasta del 50 por ciento. Yo fui una de ellas y me di otros regalitos de navidad, entre ellos un par de blusas de lentejuelas, botas para el invierno y algo de maquillaje.

Luego de vitrinear unas dos horas cogí el metro para regresar a lo que ahora llamo casa y que pronto ya no lo será. En el metro  un calor infernal comparado con los -20 grados que sufrí esta mañana. No sabes qué hacer con los guantes, la bufanda, el abrigo, las bolsas… quería como encuerarme y ya, pero no quería ir presa por exhibicionismo ni nada por el estilo. A final de cuentas es navidad.

Pienso en mis Lauras, en cómo la pasarán sin mí. Al menos ellas están juntas. Navidad es para mí un día como cualquier otro, día en que me gusta regalarles cosas a mi mamá y a mis hermanas solo por verles la cara de alegría porque atiné a comprarles algo que querían. Este año no podré ver sus expresiones. Pero la felicidad que me da verles sus caras cuando les compro algo en estos días es la misma que siento cuando les obsequio algo otro día cualquiera del año.

En el fondo, hoy es como cualquier otro día, solo que estoy acostumbrada a estar con ellas en mi casa, a 28 grados centígrados, estrenando vestido que mi mamá mandaba a hacer para mí, cocinando en la cocina abierta esperando que me dijeran “Lari, te quedó delicioso”.

Así que hoy me daré un baño en tina, me relajaré, pondré música, arreglaré mi cuarto, me tomaré el vino rosado que compré y leeré un poco.  Dormiré cuando me dé sueño y mañana estrenaré una de las blusas de lentejuelas que compré en la fiesta de un primo lejano.

A todos los que se pasan por este blog les deseo un feliz día, o una feliz navidad, o como quieran llamarle. Celebren como más les plazca, abracen a los suyos. Eso es lo que extraño: abrazar a las míos, a mis Lauras y a mi papá; este último me imagino que, desde donde esté, estará burlándose de que tome vino rosado en vez de cerveza.

Estoy impresionada… a eso de las 11 de la noche de ayer, jueves 22 de diciembre, empecé a leer en Twitter varios comentarios en mi TL sobre una pareja que había sido pillada mientras tenían sexo en una piscina. Creo que fui de las pocas que pudo ver el video en Youtube, pues desde la madrugada lo pasan subiendo y bajando, pero no lo he podido volver a ver (quería compartirlo con ustedes, no crean que soy más morbosa de lo normal).


He quedado en shock con lo viral que se ha convertido el asunto, tanto así que ya se logra leer varias “noticias” al respecto. Más allá de todo esto me pongo a pensar en las ganas que tiene la gente de atacar, pues se ha abierto página en Facebook (creo que dos hasta el momento; pueden ver los links al final y el número de fans en cada una de ellas) donde publican nombres, fotos, correos y teléfonos de los afectados. Aclaro que no me consta que ningún tipo de información divulgada sea cierta.

Según lo que he visto en la red, la pareja es de Barranquilla y el video fue grabado, clandestinamente, por alguien desconocido, en Villa Carolina, al Norte de Barranquilla. Pueden ver los comentarios en Twitter bajo el HT de #pichina que alguno, jocosamente describió como “Pichar + Pichina”.

Me pregunto:
¿Por qué todos los comentarios obscenos e irrespetuosos van hacia la mujer?
¿Cuántos de los que están atacando lo han hecho en un lugar público?
¿Cuántos de los que están opinando no lo han hecho, en efecto, en una piscina?
¿Por qué el afán de difamar, a tal punto de subir fotos de personas que no son las del video?
¿Por qué hacer público el correo o el teléfono de la afectada, pero no del afectado?
Bueno, me dejo de feminismos rancios, ¿por qué hacer público el teléfono de cualquiera de los afectados?
¿Hay gente que realmente llama?

No sé si llamen, pero sí escriben. La mujer (o la supuesta) tuvo que cerrar el perfil de FB porque la bombardearon con mensajes, de acuerdo al comentario de Anyer Mosqueraen en una de las páginas de la red social:

“…La verdadera protagonista fue Ingrid Gonzales Peralta, mas sin embargo cuando empezó la burla cambió su foto de perfil [equipo de fútbol Junior de Barrancquilla] y su nombre a algo así como ”tucks truk’,’ pero después parece que no aguantó tanto mensaje de burla e invitación de amistad e invitación a ”pichiniar” y le tocó borrar el perfil. Después, cuando ya no se encontraba su perfil, la confundieron con la otra chica [Ingrid Herrera] y la empezaron a difamar, pero ella no tiene que ver nada con esto”.

¡Ay, mi tierra linda! ¿O eso pasa en todos lados?

Solo puedo concluir algo que Quentin Crisp dice mejor que yo: Men get laid, but women get screwed. En mi ordinario español: “Los hombres se acuestan, pero a las mujeres las joden”. Si tienen una mejor traducción, los invito a dejarla.

Más info (si es que a esto se le puede llamar “información):
Statweestics de #pichina
Página en FB: ¿Y qué, nos dejamos pillar en la piscina?
Otra página en FB: FANS de Ingrid Marcela Orozco Herrera (Pillados en la piscina)
Otra de FB: La niña boleta de la piscina
Farándula hoy
Hyperconectado
Mujeres apasionadas
Noseq.com
Uraba en linea

Foto de Camilo Jiménez en el perfil de su blog El ojo en la paja

 

Y no crean que esto significa que no admiro a varios (¿pocos?) de mis profesores de la Universidad del Norte, de la cual me gradué hace casi 7 años. Pero me hubiera gustado tener a una persona que fuera tan coherente al momento de darle título a su cátedra y el método utilizado:

“El curso se llama Evaluación de Textos de No Ficción y pertenece a la línea de Producción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Javeriana. En cuanto a lecturas, siempre propuse piezas ejemplares en los géneros más notorios de la no ficción: crónica, perfil, ensayo, memorias y testimonios. A partir de clásicos nacionales y extranjeros, los estudiantes componían escritos como los que debe elaborar un editor durante su ejercicio profesional. Primero, un resumen… Una vez que la mayoría hubiera conseguido un resumen pertinente y económico, pasábamos a escritos más complejos: notas de prensa y contracubiertas, para terminar con un informe editorial o una reseña”. (Tomado de la entrada ¿Por qué dejo mi cátedra en la universidad? del profesor de la Universidad Javeriana, Camilo Jiménez, en su blog , publicada hoy en Eltiempo.com; en el link del diario pueden leer los comentarios que los foristas han dejado).

En ese escrito, Jiménez cuenta por qué deja la cátedra: sus estudiantes no saben escribir un párrafo. Dice que no siempre fue así, sino que en los últimos 3 o 4 semestres la apatía es infinita, al igual que la mediocridad. Habla también de sus posibles debilidades, como no hacer uso de las nuevas tecnologías para enseñar, y preferir que sus alumnos lean “A sangre fría” en vez de ver la película Capote.

Me dolió leer su último párrafo porque yo, como escritora wannabe, amante de los idiomas, apasionada del libro en formato papel (sin satanizar al Kindle y sus semejantes) y, tal vez, profesora de literatura cobarde, deseo que los jóvenes sepan exponer sus ideas por escrito de forma coherente y con buena ortografía.

“Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis”, escribe Jiménez en su blog El ojo en la paja.

Sin duda alguna ahora se lee distinto, de hecho, estoy a más de 8.000 kilómetros de distancia de Bogotá y, gracias a un link de Oriana Torres (@oriana_babson13) en Facebook, leí la nota en el online de El Tiempo, luego le escribí a mi hermana (@_Ferunand) que fue alumna de Jiménez, quien me dio una grata descripción del profesor (pueden leerla al final), lo que me inspiró a escribir esta entrada en un frío cuarto de Montreal, entrada que terminarán leyendo, en su mayoría, colombianos.

El asunto va más allá del mundo digital, de sus ventajas y defectos. Quizás, la mayoría de los jóvenes no se esmeran por dar lo mejor de sí, por hacer las cosas bien, por buscar varias fuentes, por levantar el culo de su silla de rueditas (o de la cama, si tienen portátil) y ver más allá de la pantalla de un computador. No tienen curiosidad. Tienen flojera mental. No tienen grabado en la mente que “el trabajo hay que hacerlo, y hay que hacerlo bien; si no, mejor no lo hagas”.

Este fenómeno, creo (y hago énfasis en el “creer” porque no tengo certeza de nada en esta vida) que inicia con la mente, muchas veces en blanco, de los estudiantes, y se complementa con el desempeño de los docentes de colegio hasta los catedráticos de universidad. Es una responsabilidad compartida. Hay profesores que lo son “porque les tocó”, no porque tengan verdadera vocación de enseñar ni de ser parte de un proceso de crecimiento en los alumnos. De hecho, varias veces, les dije cosas similares y por eso tenía “mala fama” entre ellos. Y no es que yo fuera así de pedante porque “el mundo me hizo así”.

Estos profesores no exigen, no escuchan, no dialogan. Son los profesores que en mi época llenaban el tablero con resúmenes polvorientos en tiza, sin oportunidad de debatir ni discutir, o ponían cualquier canción o película para perder el tiempo y encubrir la nula preparación de su clase. En la actualidad, son los que dedican unos minutos en su casa a hacer una PPT llenas de colores y efectos baratos y las leen como robots, o publican las tareas en su Facebook. Todo esto me trae a la memoria 3 historias que les quiero contar; 2 muestran mediocridad, otra muestra verdadera vocación de profesor. Esas 3 historias las publico mañana.

Vuelvo al asunto del mundo digital, de leer/saber distinto. Hay docentes que se han “modernizado”, que utilizan las herramientas tecnológicas para hacer la clase “más amena”, que tienen a sus alumnos en Facebook y Twitter (MySpace pasó de moda en Colombia) y algunos, incluso, hasta en BBM. Yo no critico eso, de hecho, creo que si yo fuera profesora, sería así. El problema que veo es que los estudiantes de ahora, al parecer, no saben dividir su tiempo entre lo trascendental y lo superfluo. En el colegio yo montaba bicicleta, patinaba, salía con mis amigos, pero también leía y la mayoría de las veces hacía mis tareas. En la universidad me emborrachaba, me quedaba a dormir donde mis amigas y siempre hacía mis tareas.

En pleno 2010-2011-2012, ¿cómo hacen los jóvenes? No sé, ya voy a cumplir los 30 y la brecha es amplia. Pero siento que todo gira en torno a las redes sociales, a los followers y a los amigos, a Wikipedia (ni siquiera saben utilizar bases de datos que igual están en la red). No satanizo Internet ni la tecnología, simplemente creo que en un mundo cada vez más inmediato, donde las cosas se consiguen con la mitad del esfuerzo en la mitad del tiempo, el “meimportaunculismo” impera y se convierte en el rey de esta década.

Me importa un culo la nota del parcial.
Me importa un culo pasar la materia.
Me importa un culo si esta es mi tercera carrera… fallida.
Me importa un culo si llego tarde a clase y el profesor me deja por fuera.
Me importa un culo hacer todo a última hora… y hacerlo incompleto.
Ah, esto puede durar por horas…

Claro, no todos son así. El cáncer lo tiene cada quien por dentro. No es cuestión de culpar a terceros.

@_Ferunand, en un correo en el que le pregunto si Camilo Jiménez fue su profesor, responde (recuerden que es un correo escrito con rapidez de manos de una costeña; no le cambié nada):

Sí, te acuerdas que yo lo amaba? La gente lo critica. Yo me enteré de eso (de su renuncia) porque leí el blog y estoy completamente de acuerdo con él. Supongo que la gente quiere ser profesor para enseñar y que los alumnos aprendan, pero es que en serio la gente de comunicación (refiriéndose a la carrera en la Javeriana) es triste. Mi grupo fue la verga, a la gente le fue muy bien, yo saqué 4,7 en la final y hasta me regaló la revista 100 de El Malpensante. Él estaba feliz, pasaba riéndose todo el día con nosotros.

Los estudiantes cada vez están más mediocres y son más brutos.

Yo lo entiendo. Otro súper profesor mío, Richard Tamayo, también renunció a pregrado porque estaba mamado de que nosotros, los estudiantes de editorial, no hiciéramos NADA, al graduarnos, con lo que él nos enseñaba. Que se había cansado de dar todo de sí para que uno fuera mediocre y no querer hacer nada para salir de la comfort zone.

La gente que le gusta ser profesor supongo que quiere ver algo en sus estudiantes, no? Se frustran, entonces para qué seguir enseñando?.

Yo lo amo y no lo critico.

La gente dice “ay, si me hubiera fijado en los profesores mediocres, hubiera renunciado a estudiar hace rato”. Una güevonada, no? Uno desafortunadamente tiene que mamarse a los profesores mediocres, pero casi siempre son pocos. Pero un profesor está haciendo eso porque le gusta, es SU TRABAJO y así como mucha gente renuncia porque estaba mamado porque no le gustaba o por el jefe o por el ambiente, bla bla, es igual de respetable que él renuncie porque a sus estudiantes les vale mondá lo que él tiene por enseñarles, porque están metidos en otra onda, porque son imbéciles y no tienen ni idea de nada. Se creen la verga siendo imbéciles, no sé en que consiste eso. A él le debe doler eso, que a ellos NO les interesa lo que él les habla cada vez que se para al frente del tablero, y por eso es que son mediocres, no dan de sí porque no les importa!

Eso es lo que creo que la gente no entiende cuando lo critican.

Además, no fueron solo 5 los que no pudieron con el dichoso párrafo, fue TODO el salón y solo 4 pudieron hacer algo de provecho. Eso no frustra? Claro que frustra y más cuando a un profesor le gusta lo que hace, como a él. A él SI le importa.

Se cumplen dos meses

Posted: 24 noviembre 2011 in Sin categoría

Hoy se cumplen dos meses y un día desde que llegué.

También se cumplen 24 días de no escribir. Definitivamente, como he dicho hasta el cansancio, la disciplina no es lo mío. Han sido dos meses llenos de mil pensamientos (lo que contrasta con unas cinco acciones), y muchas salidas en bus, en metro, a pie y al balcón, salidas que me quitan el tiempo. Y bueno, creo que también lo he mencionado, soy más productiva cuando estoy sola.

El 23 de octubre, cuando cumplí un mes, no pasó nada, pero ese día caí en cuenta, una vez más, de mi falta de disciplina. Pueden ver la entrada en Se cumple un mes.

Llegué el 23 de septiembre y ese día comenzó oficialmente el otoño. De hecho, de ese día hice un video que pueden ver a continuación:

 

(Más videos y fotos relacionados con viajes en mi Tumblr.)

Ayer, 23 de noviembre, cayó la primera nevada oficial en Montreal.
Cayeron cerca de 30 centímetros de nieve, pues toda la noche estuvo nevando.
Ayer, 23 de noviembre, cumplí 2 meses de haber llegado a esta ciudad.

Estas son algunas fotos que tomé ayer.

El lago para patinar sobre hielo... contrasta con la siguiente foto.

 

Es el mismo lago de la imagen anterior. Esta foto fue tomada el 22 de octubre.

 

Pinos, de los pocos que no pierden su verdor.

 

Los mismos pinos un mes antes.

 

Caminando por Mont Royal el 23 de noviembre. Me gusta este paisaje; el cielo gris y el blanco de la nieve me transmiten mucha tranquilidad. El parque es más silencioso cuando está blanco.

 

Caminando por Mont Royal el 22 de octubre. Mi estación favorita, el otoño, lleno de rojos y amarillos.

 

En el mirador...

 

En el mirador el 8 de octubre.

 

Yo no creo en muchas cosas, o quizás me cuesta creer. Sin embargo, siempre le he prestado atención a los números, aunque nunca han significado nada en mi vida. CA, mi ex, cumple el 9 de abril (09.04), día en que mataron a Gaitán; yo cumplo el 18 de agosto (18.08), que es el resultando de multiplicar su fecha por dos… y bueno, ese día mataron a Galán. Su cédula fue expedida el 6 de junio (06.06) y la mía el 12 de diciembre (12.12); esos días no murió nadie, pero también sucede lo mismo si se multiplican los números por dos.

Ahora, el día que llegué a un nuevo país que no conocía, a vivir, con una mano adelante y otra atrás, iniciaba el otoño y, el día en que cumplo dos meses acá, se manda la primera nevada… No significa nada, creo, pero es curioso y me gusta relatarlo.

Hoy tengo mi primer examen de francés a las 11 y 15, creo. Así que es hora de ir a bañarme y arreglarme. Espero seguir apareciendo por acá y seguir escribiendo. Me hace bien.

 

Hoy fue de esos días surreales. Me dormí después de las 2 de la mañana hablando de la homosexualidad con un amigo. Me decía que los bares y la zona gay de Montreal es “pervertida”, “pesada”, “pasada” y remataba con un “tengo amigos maricas, no soy homofóbico”. Y yo le pregunté “ajá, pero ¿por qué dices que son así?, ¿a qué te refieres, específicamente?”.

-Pues, tu entras a un bar gay de esos y los hombres empiezan a acercarse a ti, a quererte sacar a bailar, a tocarte.
-Ah, sí, pues, como cuando yo voy a un bar de heterosexuales, “straight” que llamamos, y los hombres me invitan a bailar y se me acercan de más, sin respetar la proxemia, mientras se hacen los interesantes invitándome un trago.
Mirada coqueta me echa mientras refuta:
-Y cuando caminas en el barrio gay los ves besarse, cogerse de las manos, agarrarse el culo…
Le interrumpo:
-Lo mismo veo cuando camino por otras zonas de bares: las parejas de heterosexuales besándose como si no hubiera un mañana, que me hacen querer gritar “get a room” (consíganse un cuarto), o cogiéndose las nalgas mutuamente… Ay, Rafa, es la misma cosa.

En fin, hablamos más cosas hasta que por fin me quedé dormida y me levanta una alarma aturdidora a las 7 de la mañana cuando aún está oscuro, porque se acerca el invierno y cada día las horas de luz son más escasas. Tengo entendido que llega el momento en que solo hay unas 6 o 7 horas con sol. Baño de avión (alas y motor), sánduche de queso con café con leche de desayuno y una pita con queso crema y salmón ahumado en bolsita Ziploc para el almuerzo y salgo a coger el metro rumbo al Instituto William-Hingston, donde empecé hoy mi curso de francés subsidiado por el gobierno de Quebec. Las clases empiezan a las 8 y 15, y llegué a las 8 y 12.

Madame Cristina es mi profesora. Tiene la vitalidad de una señora de 40 años, pero su cara parece la de una mujer que va llegando a los 60. Ya he dicho que la edad de las personas en esta latitud es un misterio, ya que entre los cambios radicales de temperatura y la calefacción, la piel se arruga como papel reciclado. Habla y le entiendo el 80 por ciento de lo que dice; claro, tiene 20 años aquí, pero es de Argentina. Bien es sabido que si una persona que tiene tu misma lengua habla otro idioma, le vas a entender más que a un nativo porque mantienen un acento fuerte.

A las 9 y cuarto escucho un timbre. ¡Oh, carajo! es como el colegio: te avisa los descansos. A esa hora fue el primer recreo de 5 minutos, para ir al baño y contestar llamadas, según Madame Cristina. A las 10 y 20 se repite la cosa; esta vez dura 15 minutos. A las 11 y  35 está el tercer descanso, de 5 minutos, nuevamente.

Antes de salir al almuerzo tomé unas fotos. Estudio con personas del Líbano, Siria, Bangladesh, Japón, Algeria, Israel, Turquía, Rumania, Sri Lanka, Pakistán, Mongolia, India, Guatemala, Canadá y Ghana. Lamento decir, con vergüenza, que no sé dónde queda el 80 por ciento de esos países.

Esta foto muestra las formas de decir “buenos días” en los idiomas que hablan mis compañeros. La mayoría escriben de izquierda a derecha, como yo, otros escriben a lo contrario y claro, la japonesa escribe de arriba hacia abajo.

Sí, señores y señoras, tiza...

Luego vi otras fotos en el salón; me gustaron (las pongo abajo). Entre las cosas que hablaba con Rafa esta madrugada me decía: “es que si para padres heterosexuales es difícil ser padres, porque no hay un manual para ello, imagínate ser padres del mismo sexo; piensa en las consecuencias para los papás como para los hijos”. Yo con la voz casi dormida y los ojos más pesados que un ladrillo le respondí: “es cuestión de crear hábitos; si nunca damos la oportunidad a los gays de ser padres, de mostrar sus relaciones abiertamente, la sociedad simplemente nunca se va a acostumbrar al hecho que hay distintas orientaciones sexuales. Es cuestión de no discriminar, de entender que hay hombres y mujeres, y que estos a su vez pueden ser heterosexuales, homosexuales, transgeneristas, travestis y un largo etcétera. El abanico de la sexualidad es tan amplio y misterioso como el cerebro humano. Además, conozco padres heterosexuales que son mucho más violentos, perversos, pervertidos que los gays. Y adoptar un hijo para la comunidad LGBT no es fácil; es un papeleo interminable, una carga pesada de moralismos por parte de terceros, un tabú. Si ellos deciden pasar por todo eso para ser padres, te aseguro que serán mejores educadores que los heterosexuales que, por estar de desordenados y con el aval de la naturaleza, algunas veces sin buscarlo, quedan embarazados”.

Surreal; ver estas fotos que ya les mencioné en el salón a la mañana siguiente de haber tenido esta conversación.

En la manilla dice "homosexual"; abajo: "uno no elige su orientación sexual. 17 de mayo, día internacional contra la homofobia".

"Pareja del mismo sexo. Una historia de amor"

Halloween

Posted: 31 octubre 2011 in Imágenes, Letras
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A mí me gusta disfrazarme. De hecho, creo que a todos en lo más profundo de nuestro ser nos gusta, así no lo digamos en voz alta porque, en algunas culturas, Halloween es una fiesta de niños, y nos puede parecer ridícula toda esa costumbre de, como “grandes”, disfrazarnos.

Me gusta disfrazarme no por la frase de cajón esa que dice: “es la oportunidad  de ser otro”, porque uno sigue siendo uno mismo, sino porque es el día en que uno puede verse en el espejo y “sentirse” distinto, sentirse alguien que nos gustaría ser… o simplemente para divertirnos o, en su defecto, para divertir a los que nos ven.

Comparo la sensación que siento al ver a otros disfrazados con la fascinación que experimento al ver a otros bailar… ya que yo no sé bailar.

Lo más curioso es que yo me disfrazaría todos los días. Bueno, está bien, al menos, me gustaría disfrazarme una vez a la semana. Los jueves, por eso de que lo llaman “juernes”. Yo empezaría a gozar mi fin de semana desde el jueves con un disfraz. Sin embargo, como adulta, nunca he tenido la oportunidad de disfrazarme con todas las de ley y casi siempre es por falta de dinero o porque no tengo el combo adecuado.

Estoy viviendo con mexicanos y, según ellos, la celebración del Día de los Muertos en el país azteca es espectacular. Aunque vivo con ellos y en mi casa pasan metidos muchos, el viernes celebramos Halloween y lo único que quedó de esa noche fue un guayabo indescriptible (cruda, como ellos le llaman) y ciertas cosas perdidas en mi propio hogar.

Hoy, sin disfraz, solo atiné a ponerme unas medias de calavera que había comprado en Bogotá un par de días antes de viajar a Montreal en el famoso “Cachivaches”, y celebré con los dos únicos niños del planeta que me quieren.

En Montreal las familias se enloquecen con esta fecha; de hecho, me dicen que la dimensión en que decoran las casas es como en Colombia lo hacemos en Navidad y, para dar un ejemplo más cercano a mí, como algunos barranquilleros se emocionan con el Carnaval.

 

Mis medias veladas de calavera, piropeadas por una señora de unos 60 años en el metro en francés e inglés. Bueno, su edad puede ser un misterio porque el clima de acá y la calefacción conllevan al envejecimiento prematuro de las caras de las personas en este país.

 

 

Se cumple un mes

Posted: 23 octubre 2011 in Letras
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Definitivamente, mi intención de hacer #30c0sasqueextraño durante 30 días no funcionó. Conclusión: la disciplina no es lo mío. Sin embargo, trato de mantenerme “en forma” (no física, aclaro) escribiendo cada vez que puedo o me llega la musa. El problema es que la musa se me esconde, tal como lo hace Morfeo… y la disciplina.

El siguiente será un listado de cosas que siempre extraño… porque yo siempre estoy incompleta.

Día 22: Este día recuerdo que salió el sol y quise ir a la piscina del Hotel Almirante con mi Firulais a broncearme porque el color canelita que traje cada día se va por el sifón. Eso del agua caliente y la calefacción hace que uno se destiña más rápido.
Día 23: Comprar vino barato y rico (no puedo decir “bueno”, pues no soy experta en esas ciencias vinícolas) es algo que solía hacer todos los viernes, aprovechando el maravilloso descuento del 25% del Carulla. Compraba una o dos botellas, me iba a casa de DV, que me deleitaba no solo con sus picadas (cada semana un menú distinto), sino con unas conversaciones que, a la par del 25% de descuento del supermercado, también extraño.
Día 24: Qué mamera tener que ir con moneditas a lavar en una lavandería pública. Me queda a menos de una cuadra, lo cual es una bendición, pero eso de estar gastando de más, mamando calor con esa calefacción infernal y ver un montón de gente que no conozco, no me gusta. Así que extraño a mi lavandera favorita: mi mamá, quien seca la ropa con amor en las cuerdas del patio luego de haberle echado Suavitel y toda la casa huele rico.
Día 25: Fui a la ciudad de hierro de acá, que se llama La Ronde. Estábamos a unos 8 grados y, de verdad, el viento golpea muy duro. Extrañé un poquito el calorsito de mi tierra, que me permite ir en shorts y camisitas sin manga a cualquier lado. De verdad, insisto, solo extrañé un poquito la temperatura de Cartagena y Barranquilla porque, de verdad, hasta el momento, aunque a veces se me quieren caer los dedos, el clima me ha gustado.
Día 26: Crece el pelo… de todos lados. Too much info, lo sé, pero es necesario decirlo, porque acá TODO es costoso, no solo los cortes de pelo sino la depilación. Así que, al parecer, me dejaré crecer el pelo (de la cabeza). Y bueno, volveré a las épocas de hacerme yo misma la cera porque, como dice Jose, uno como mujer no debería tener pelos de los ojos para abajo. Quisiera encontrar por algún lado los precios de la peluquería del segundo piso de mi casa en Cartagena.
Día 27: Lavar platos nunca ha sido mi especialidad; de hecho, por eso cocino, para no tener que andar en esas.  Pero acá me ha tocado, y entre el jabón hipermegaconcentrado que compran aquí y el agua o extremadamente fría, o extremadamente caliente, mis manos lloran. Extraño no tener que lavar platos.
Día 28: Un carro. Aunque el sistema de transporte de acá es maravilloso (en comparación con el colombiano, sin importar la ciudad), a veces me da mamera tener que estar dando vueltas en el metro cuando, en un carro, podría moverme más directamente de un lado a otro. Ni mencionar lo que es ir a hacer mercado en bus…
Día 29: A veces me quejaba de la frialdad de los cachacos, o de la jovialidad de los costeños, en cuanto a atención al cliente se refiere. Acá, ni lo uno ni lo otro. Extraño poder comprar cosas en mi idioma y no tener que escuchar respuestas en francés cuando les hablo en inglés.
Día 30: Extraño a mi papá. Contarle todo lo que me está pasando acá, decirle que soy como él y que no puedo estar sola… o que no me dejan. Eso le gustaría más. Narrarle mis días, obligarlo a que lea el blog para que sepa en qué anda su cachetona paliducha.

Muchas veces no esperamos nada de nadie. Sin embargo, esta entrada de un costeño en su blog, me dejó pensando que hay personas externas que, aunque no vivan ni sufran lo que yo, se sienten un poco identificados y muestran su solidaridad de distintas formas.

Esto es un fragmento de lo escribió Brigadier Dahaka en su blog:
“Y ahora están presos. Y yo por mi parte, aunque no te conozco, me alegro por ti, L. Me alegro porque al menos esta noche te recostarás con la tranquilidad de saber que los que te quitaron un tesoro bípedo, están detrás de las rejas calientes. Ya sé. Eso no te basta. Por tu cara que reparo, tan ilustrada y decente, entiendes en el fondo que la justicia humana de poco sirve en estos casos. No sé si te consuelas sabiendo que los amantes asesinos lo pagarán duramente en la otra vida. No sé si crees en que haya otra vida. Si eso piensas, lamento abandonarte en el sentimiento, porque sinceramente creo que después de esta película, no hay nada más. Tu padre se fue y se pudrirá como todos. Es un corte final, uno se muere y es un t.v. apagado y desconectado del enchufe. Transformado quizás en abono para las vacas”. 

Entrada completa: http://www.malaganabacana.com/2011/10/ya-no-estamos-para-la-inocencia.html

 

Cuando fui periodista en un diario económico aprendí a amar el dinero; ah, no, aprendí a amar la economía, que no es lo mismo. De hecho, las primeras entradas en el blog eran sobre ese tema, pues estaba inmersa en él.

Han pasado dos años desde que renuncié, pues la que era mi editora era un verdadero “pain in the ass”. De hecho, la hicieron renunciar porque, a pesar de ser una periodista con mucho talento para escribir sobre economía de manera profunda, pero amigable, su manera de ser y el acoso laboral que ejercía sobre sus subalternos era inaguantable y afectaba el ambiente laboral de la redacción.

En fin, ese no es el tema.  El hecho es que, desde que renuncié, cada día leo menos las noticias económicas. Pero el cuento del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos siempre me llamó la atención y, como estoy desligada y no quiero sonar atrevida, le pedí a Luisa Gómez, periodista de economía y negocios de El Tiempo, que me diera su opinión para publicarla aquí. Es la siguiente:

Suscribir un tratado de libre comercio con otro país, grande o pequeño, no es de por sí algo bueno o malo. De hecho, entre tener TLC o no tenerlos, la mejor opción siempre es la primera. Sólo para mirarlo desde el punto de vista del comercio, mientras que las empresas colombianas quieren vender sus productos en otros países, hay compañías chilenas, peruanas, mexicanas, brasileñas, y de cualquier nacionalidad del mundo que tienen ese mismo interés y que están sacando toda su artillería para ganar clientes. Y un elemento que en los últimos años es fundamental dentro de ese arsenal son los TLC, porque en muchos casos te permite tener acceso preferencial al país con el cual lo negociaste. Ese ‘acceso preferencial’ se traduce en el no pago de aranceles o que estos impuestos sean mucho más bajos que los que aplican para otros países, pero también es que los empresarios del país contraparte van a preferir hacer negocios con quienes pertenecen a países con quienes se negociaron TLC, pues también dan claridad en las reglas de juego. Y aterrizando eso a la realidad, México, Chile, varios países de Centroamérica e incluso Perú, tienen desde hace algunos años su respectivo acuerdo con EE. UU., así que nosotros nos estábamos quedando del tren.

Dicho esto, creo que el asunto más importante de todo es qué preparado está el país para poder aprovechar las ventajas que trae el libre comercio y hacer frente a los riesgos que trae. Por ejemplo, durante los casi dos años que duraron las negociaciones con Estados Unidos, las principales críticas decían que la agricultura colombiana se iba a acabar o que nos inundaríamos de productos estadounidenses usados. Algunos de los temores relacionados con el agro y la industria colombiana fueron eliminándose en el proceso, pero hay otros que son ahora riesgos reales.

Creo que el tema más grave es el de la agricultura. Para EE.UU. se trata de un sector prioritario en su desarrollo, pero para Colombia nunca lo ha sido. ¿Cómo los colombianos pretenden competir con los estadounidenses si la producción es artesanal en la mayoría de los casos, no hay eficiencia de ningún tipo ni uso de la tecnología, tampoco hay millonarios subsidios y ni siquiera vías para poder sacar los productos de la finca a los centros de acopio? Un ministro colombiano me contaba una historia muy diciente: Unos productores de fresas se estaban quejando ante el gobierno porque cuando sacaban la fruta y la llevaban a las ciudades a venderla, perdían un montón de plata. La razón estaba en que al transitar por las carreteras destapadas, los sacudones dañaban buena parte de las fresas y no las podían vender así.

En la industria, hay de todo. No se puede desconocer que empresas colombianas de textiles, confecciones, papeles y otras actividades, han ganado terreno a pulso en el mercado estadounidense y que el TLC es un nuevo impulso que podría facilitarles más las cosas. Pero, desafortunadamente, los casos no son muchos. Al igual que pasa en el agro, la falta de vías es un problema grave. Las demoras para llevar la mercancía a los puertos son un costo grande para las empresas en materia de transporte y eso de alguna manera se traslada al precio final del producto. ¿Cómo un saco paisa que tiene sobrecostos por el transporte va a competir con uno limeño o uno de Santiago de Chile, si los peruanos y chilenos tienen salidas más fácil a los puertos y su transporte se demora menos? ¿Cómo ese mismo saco va a competir en EE. UU. con el saco chino, que se produce en grandes volúmenes y que por eso es más barato?

Pero en las fábricas, de puertas hacia dentro, también hay limitaciones. Se necesita invertir mucho más en maquinaria y tecnología para ser más eficientes y poder producir más volúmenes con menores costos. Ojo, no estamos hablando de recortar empleos, sino de hacer un mejor uso del capital de trabajo de las empresas, de tener gente que investigue e innove, para crear más productos y con valor agregado. Este tema se puede ver desde la otra perspectiva del acuerdo. Volviendo al ejemplo anterior, el saco paisa que se vende en Colombia, seguramente va a tener que competir con el saco gringo, que también se produce en grandes cantidades y con costos mucho más bajos y con diseños diferentes.

De ahí se desprende otra desventaja, y es que no tenemos muchas opciones. La industria colombiana no es lo suficiente diversa como para que el país tenga un buen abanico de opciones que presentar ante los gringos. Por un lado, lo que más nos compran los estadounidenses es lo que nos da la tierra: petróleo, carbón, flores, café y banano. Pero de productos con algún nivel de procesamiento hay más bien poco. El Gobierno está trabajando en eso, con un programa de Transformación Productiva, que no es otra cosa que desarrollar nuevos sectores, pero también producir más y mejor de lo mismo. La idea es muy buena, pero su alcance es limitado: actualmente trabajan con 12 sectores (cuatro del agro, cuatro industriales que ya exportan y cuatro totalmente nuevos, que incluye servicios).

En conclusión, el país tuvo casi una década para prepararse y muchos sectores de la economía simplemente se durmieron en los laureles y no lo hicieron. Desde el 2003 se mencionó la posibilidad de negociar el acuerdo, el proceso empezó en el 2004, el tratado se firmó en el 2006, Colombia lo ratificó entre 2007 y 2008, Estados Unidos hizo lo propio este año y, en el mejor de los casos, el acuerdo entrará en vigor a finales del 2012.

Luisita, muchas gracias; ella ama la economía y no tiene ni 28 años. En sus propias palabras:
“El día en que entendí que los números eran más que las matemáticas, y que podían combinarse con cualquier cosa, supe que esa iba a ser mi área en el periodismo escrito. Sabía que ese era mi lugar en el mundo, porque a diferencia del promedio, no quería ser periodista de farándula, ni de cultura, ni de deportes, ni de judiciales o política. Por ser periodista económica, no soy aburrida, al contrario, todo me hace reír. Me interesa el cuánto y soy extremadamente racional, pero no soy calculadora. Soy organizada, pero no cuadriculada.
La gran ventaja de este campo es que te permite entender cómo funcionan otras áreas. Pero lo que más me gusta, no es sólo aprender, sino que con lo que escriba, los demás entiendan un poquito. Por todo eso, los dos cartones que tengo (Comunicadora Social – Periodista y Especialista en Economía) no fueron casualidad ni lo que me tocó. Yo los busqué y los encontré :)  ”

Solo fotos

Posted: 16 octubre 2011 in Imágenes
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Me aburrí de ese link desactualizado y empolvado que se llama “Solo fotos” y lo voy a quitar. Antes de eso, quiero poner en esta entrada algunas de las fotos que sí quiero que se sigan viendo el blog. Sin embargo, si quieren verlas todas, pueden hacerlo en mi antigua plataforma http://duperret.blogspot.com/

Florence Thomas. Esta mujer es una de las mejoras pensadoras y críticas de los últimos tiempos. No soporto a la gente que la trata mal en los foros de El Tiempo. En especial, no entiendo a las mujeres que la maltratan sin conocer la Historia de cómo, con mucha dificultad, llegamos al lugar en que estamos. Las invito a bajar la guardia y a leer un libro muy hermoso que escribió Florence que se llama Violeta... dedicado a su hija imaginaria, pues sólo tuvo hijos hombres. Ah, ser feminista no es sinónimo de lesbiana. Crédito: elespectador.com

Puente Román. Construido en 1905, es el más viejo y estable de La Heroica. Su objetivo fue unir Getsemaní con la isla de Manga. Sin comparación con los puentes de tres pisos en las autopistas de Bogotá. Claro que en Cartagena está el Romero Aguirre en Crespo, que tiene como cuatro líneas de dos carriles cada una. Sin embargo, recuerdo el "fantástico" puente Heredia que, para muchos, no tenía ni tiene utilidad. Fue producto de alguna administración corrupta bien conocida y se cayó a los pocos meses de su inauguración. Y ahí siempre ha estado el Puente Román, de pie, que no llega a los 100 metros de longitud.

¿Qué por qué me gusta Cartagena? Por el mar, el azul infinito del agua, así sea solo en fotos...

Por sus atardeceres morados con el sol que se hunde en el horizonte... Crédito: www.flickr.com - igvir

Por sus noches llenas de historia y luz... Crédito: www.flickr.com - Caut

Por el paseo peatonal que patiné una y otra vez con la "piñita"... Crédito: www.flickr.com dairo correa

 

Por sus colores, su gente y por poder llamar a alguien "negra" sin que se sienta ofendida... Crédito: www.flickr.com - fotobacana

 

Por el reloj incrustado en una torre metido en las murallas... Crédito: www.flickr.com - mauriciolaya

 

Por el Castillo, así solo haya ido con el colegio... Crédito: www.flickr.com - sabazoo

 

Por su arquitectura...

 

Y ¿por qué me enamoré de Bogotá? Porque me da atardeceres que pasan por el gris, el rosado, el amarillo, el rojo, el azul... Crédito www.flickr.com - ronald chamat

 

Porque sus noches también tienen un amarillo eléctrico que me tranquiliza... Crédito: www.flickr.com - caut

 

Porque las nubes parecen algodón... Compáralas con las nubes de la foto de la Torre del Reloj. Crédito: www.flickr.com - juanfrans

 

Por el granizo... siempre y cuando esté en mi casa... Me contaron que una vez hubo un slogan de Bogotá que decía "Bogotá no tiene mar, pero tiene ciclovía" Sin comentarios. Crédito: www.flickr.com - ginapfd

 

Porque su cemento juega con el verde vegetal... así le falte bastante... Crédito: www.flickr.com - potecina

 

Por sus buenos conciertos, así no asista a ellos... Crédito: www.flickr.com - v.a.g.o.

 

Porque... simple y llanamente, es una ciudad. Crédito: www.flickr.com - stephen downes

 

Mi converse rosado, en todos lados, al pie

 

Porque Colombia es solo una... Quisiera saber cuántos marcharon en Bogotá y cuántos en el país. Pongo las fotos que tomamos Oswaldo Vargas y yo en el CAN de la Calle 26, en Bogotá. Las pongo porque me parecen lindas, no por nada más… porque nada habla mejor que las imágenes que han rodado por los televisores y las imágenes de diferentes medios, donde se puede observar la aglomeración de miles que salieron a unirse en una sola voz para clamar por la LIBERTAD. Muchos dirán que esto no sirve de nada, que eso de ir a marchar y tomarse fotos para sentirse solidario no sirve de nada porque los secuestrados seguirán cautivos, o porque todo fue manejado por el Gobierno al que muchos no apoyan... no importa, la idea era decir NO MÁS.

 

Tranquilidad. Porque en aguas cristalinas quiero que me coja el descanso eterno - Crédito: StockXchng www.sxc.hu

 

Inmensidad. Su autor relacionó esta foto con el miedo... a mí sólo me produce tranquilidad, sentimiento que valoro más que la felicidad. Crédito. www.flickr.com - davidsp

 

Identificación. Creo que todos nos hemos sentido así. Crédito: www.flickr.com - romair

 

Se vendió por 100 millones de dólares. ‘For the love of God’, creación de Damien Hirst, es la obra de arte contemporáneo más cara de un artista vivo. Es un cráneo cubierto por 8.601 diamantes y sus dientes son reales.

 

Periodismo. El trabajo es la causante de la seriedad.

 

No quiero “salar el asunto”, como me dijo un primo, pero de verdad que estoy sorprendida. Hace seis meses mataron a mi papá mientras montaba bicicleta rumbo a Gambote, Bolívar; el 23 de septiembre capturaron al asesino y, hace dos días, cogieron a la autora intelectual que es, nada más y nada menos que la compañera sentimental de mi padre y, a su vez, la amante del que disparó tres veces contra él.

Me levanto esta mañana con esa noticia y mi hermana, alarmada porque habían titulado en El Universal “Su mujer lo manda a matar”, me grita por Skype: “ante los ojos de mucha gente, la mujer de mi papá, así estén divorciados hace más de 10 años, es mi mamá”. No le presté atención, pero tenía toda la razón. Son las 2 de la tarde y ya van tres personas que me preguntan si la asesina es mi progenitora.

Sin comentarios.

La noticia salió un poco incompleta en el diario local de mi ciudad y yo, bien sapa que soy, le escribí a dos grandes amigos de mi papá, Germán Duperret, que trabajan allá (hago público mi agradecimiento hacia ellos). A los pocos minutos ya la habían arreglado (o como decimos, actualizado) en el portal; pueden ver las notas en mi entrada anterior: Con errores y todo, publico la noticia sobre un caso de justicia colombiana.

El día se me ha pasado consiguiendo contactos en los medios de comunicación y solo pienso que, sin duda alguna, una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en la vida, aparte de comprar las flores para la tumba de mi papá, es escribir el comunicado de prensa sobre la captura de sus asesinos.

Estudié periodismo (no me gusta decir que soy periodista; mi falta de disciplina y de ganas de “chiviar” a los demás hacen que autodenominarme así sea, quizás, un insulto para los verdaderos expertos en el oficio) y sé la importancia de los medios en la esfera pública y política. También sé que el escarnio público (aparte de estar en la cárcel) es de las peores cosas que puede sufrir un ser humano.

Por eso me esmero, así sea desde Montreal, a más de 8.000 kilómetros de distancia de mi ciudad, en enviar comunicados de prensa. Sé que el espacio en los medios es costoso, pero acudo a su buena intención de dar información veraz. Aunque mi papá no era el alcalde de Cartagena, era un man reconocido y, con humildad (y orgullo), creo que puedo decir que a un buen porcentaje de La Heroica y Barranquilla le interesa saber qué pasó con él y, siendo más objetiva, creo que las personas del común, como yo, que no tienen un gran apellido, podrán sentir un alivio, una esperanza, incluso hasta un “fresquito” de saber que, aunque Duperret no era de la élite, se hizo justicia… o se empieza el camino hacia ella. Noticias como la captura de esta gente devuelve la confianza a los colombianos por la justicia de nuestro país.

Eso sí, no se confíen… hay que estar encima de la policía, de los abogados y de todos los involucrados. No soy creyente, pero sí creo en la frase bíblica: “ayúdate que yo te ayudaré”.

Aprovecho para dar las gracias a todos aquellos que me han escrito, llamado y, en general, han estado pendiente de mi familia y de mí. He recibido correos y comentarios en FB y Twitter que me dan ganas de llorar por lo bellos y sinceros. Gracias a todos ustedes, porque cada palabra que me dedican, me regalan un poquito de fuerza para seguir adelante.

A mi papá lo mataron. Deben estar mamados de que lo diga todos los días. Yo no. Es mi manera de hacerle un homenaje y de recordarme a mí misma que la vida es una sola y puedo morir en cualquier momento.

En Internet, luego de un par de correos, corrigieron y ampliaron cierta información. De verdad le agradezco a los directivos de El Universal. Esta es la noticia que se puede leer ahora en el portal:

Asesina de empresario Duperret no era su mujer, sino compañera sentimental
Como Nora Paola Martínez Sánchez fue identificada la mujer capturada por el homicidio del empresario  Germán Duperret, en hechos ocurridos  el 3 de abril del presente año en la carretera Troncal de Occidente, a la altura del corregimiento de Malagana, jurisdicción de Mahates.

El asesinato fue considerado por las autoridades como un crimen pasional en el que intervino el amante de Martínez Sánchez, capturada en esta ciudad, tras una investigación que adelantó la Sijín de Cartagena y Bolívar, conjuntamente.

El hombre que disparó contra Duperret fue identificado como Ramón Andrés Munera Arias, quien se transportaba en una motocicleta Honda, de color negro, de su propiedad, y desde la cual disparó al empresario.

Germán Duperret, de 64 años y alto directivo de Smurfit Cartón de Colombia, fue acribillado de varios impactos de bala cuando manejaba bicicleta en un paseo recreativo en la carretera Troncal de Occidente. 

Con errores, esta fue la primera información publicada por el periódico de mi ciudad:

Su mujer lo mandó a matar
La Policía de Bolívar esclareció el asesinato del comerciante barranquillero Germán Duperret, ocurrido el 3 de abril pasado en la carretera Troncal de Occidente, a la altura del corregimiento de Malagana. Según las autoridades, detrás del crimen de Duperret estaría su compañera sentimental y el amante de ella.

Presuntamente, la pareja habría planeado el homicidio para quedarse con el dinero del comerciante, que era el gerente de la empresa Cartones de Colombia.

Los capturados cayeron después que un grupo investigativo de la Sijín realizara labores de inteligencia, búsqueda y localización. Los dos retenidos serán presentados hoy en una rueda de prensa de la Policía de Bolívar.

El asesinato
Germán Enrique Duperret fue asesinado por sicarios cuando practicaba ciclismo recreativo en la carretera Troncal de Occidente, cerca de la vereda Las Pavas, en jurisdicción del corregimiento de Malagana.

Dice la Policía que los sicarios iban a bordo de una motocicleta, y el parrillero disparó 3 veces contra su víctima con un revólver calibre 38.

Duperret, de 73 años, recibió un balazo en la espalda, otro en el pecho y uno más en la mano.

El día del crimen, la compañera sentimental de Duperret y un amigo de este se encontraban con él.

La mujer aseguró que ella y el amigo se adelantaron en su carro para esperar a Duperret en el puente de Gambote.

Al pasar el tiempo y ver que Duperret no aparecía, la mujer lo llamó a su celular pero no le contestó. Le dijo a la Policía que se preocupó porque estuviera involucrado en un accidente, así que salió a buscarlo.

En su declaración señaló que cuando iba en la vía observó a varios vehículos detenidos y al acercarse, vio el cuerpo de su esposo tendido en la carretera, agregando que desconocía los móviles del su asesinato, ya que su compañero no tenía amenazas, ni enemigos.

Link de las noticias:
http://www.eluniversal.com.co/cartagena/sucesos/asesina-de-empresario-duperret-no-era-su-mujer-sino-companera-sentimental-48549
http://www.eluniversal.com.co/cartagena/sucesos/su-mujer-lo-mando-matar-48491

No puedo creer que ya estoy cerca de cumplir mi primer mes en esta ciudad, en este país. No quiero sonar como una desagradecida, viendo todo lo positivo fuera de Colombia y lo negativo dentro de ella pero, hasta el momento, todo va bien.

Y es precisamente en esa “onda”, de no dejar de lado ese amor que le tengo a mi país, que he hecho este conteo de 30 cosas que extraño, así haya días que no escriba por falta de disciplina.

Hoy, después de haber ido a comer comida colombiana en un restaurante llamado Andes, no pude extrañar muchas cosas. Sin embargo, al degustar la manera de cocinar de acá (puros cocineros hondureños y guatemaltecos), pensé en algo pequeño pero sabroso: el ají dulce, ese pequeño ajicito que en la costa solemos echarle a los guisos, al pollo, al arroz blanco y con su aroma y sabor le da un toque especial a nuestra cocina.

Creo que los cachacos no entenderán mucho de qué hablo, pues ese ají no se consigue en Bogotá, así que los invito a que, si tienen un conocido costeño que le guste cocinar, le digan que la próxima vez que viaje a su tierra natal les traigan ese ajicito y los inviten a almorzar. No se arrepentirán.