22 – Del turismo sexual infantil y juvenil en Cartagena

Publicado: 3 agosto 2011 en Letras
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¿Algo más diciente? Foto de Aministía Internacional.

Publicación: miércoles 17 de junio de 2009 a las 7:03 p.m.

No quiero volverme una rata criticona, pero hay algo que me ha tenido pensando desde que se lanzó, la semana pasada, la campaña “Lo valioso es no tener precio” en Cartagena, en un empeño por luchar contra la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en La Heroica.

La iniciativa, lanzada días antes de temporada de vacaciones, es interesante y ningún esfuerzo es inútil, pero considero que combatir esta situación no se hace sólo con vallas, ni con mensajes televisivos o radiales. Pienso que “la transformación cultural de los cartageneros para que se apropien de la idea de que los niños y niñas son valiosos, y que ningún bien material y económico puede pagar por ellos y ellas” (tomado de El Universal), es un inicio, una parte, pero esta lucha debe ser integral.

¿Cómo hacer la lucha?

Acá la cosa, creo, y es mi humilde e ignorante opinión, debe contener un componente alimentario. En Cartagena no hay pobreza, hay miseria; la gente es paupérrima y tiene hambre. Y si esta gente no tiene plata ni para un pan con gaseosa, mucho menos pueden pagar un colegio.

La falta de comida y educación se une al hecho que mi amada ciudad, Patrimonio Histórico de la Humanidad, es un sitio turístico por excelencia, y la relación turismo- explotación sexual y prostitución son, al parecer, directamente proporcionales.

Los resultados de esta combinación de factores son tristes. La mayoría de los niños abusados ya no tienen 14 o 16 años, sino 9 y 10. No quiero hablar del turismo sexual de adultos, creo que ellos tienen más posibilidades de elegir.

Creo que más de uno lo ha visto. Hace un tiempo me senté cerca de una de las ventanas de Quiebra Canto y observé cómo unas niñas, casi sin desarrollarse, vestidas (¿forradas?) en jeans y blusitas talla 6, caminaban, observaban… buscaban sus clientes. “El mundo según Pirry” también había mostrado esta parte de Cartagena que muchos desconocen o, simplemente, quieren ignorar.

Los lugares donde más se ven este tipo de “cuadros” son la Puerta del Reloj, el Parque Centenario, el Camellón de los Mártires, la Calle de la Media Luna y el Muelle de los Pegasos… ahí, en pleno centro amurallado, iluminado por las luces amarillas, a pocos metros de hoteles como el Santa Clara, Montecarlo, Charleston, entre otros. También en la Bomba del Amparo y en el barrio La Castellana.

La Plaza Santo Domingo y las playas son, de igual manera, testigos. ¿Han visto los grupos de danzas folclóricas, casi todos con niñas y niños? Ahí se inicia la prostitución. Hay otras formas: existen paquetes turísticos donde se ofrecen niños desde los 8 años. Son llamados así, “paquetes turísticos” o “paquetes de diversión”. En algunos bares clandestinos se pueden encontrar menores haciendo striptease.

¿Cómo combatir esta realidad?

En algunos casos, los turistas no buscan este tipo de servicios, pero los botones y los carperos de las playas están ahí, pendientes, pescando la oportunidad de lucrarse a costa de los menores. Sin duda alguna, los beneficiados son los adultos. Los niños, niñas y adolescentes siguen viviendo en la pobreza, sin educación, sin la esperanza de un futuro mejor. Y cada vez son más las víctimas de la prostitución infantil y juvenil; no hay cifras exactas, sin embargo, se estima que la cantidad de niños explotados sexualmente pasó de 450 a 3.000 en pocos años en Cartagena. Y en temporada alta puede llegar a 5.000.

El turismo sexual es una industria grande, millonaria. Internet ha hecho su parte. Los “clientes”, desde sus países de origen, saben a qué van y dónde conseguirlo. Y si no, los proxenetas están ahí con catálogos “full color”, para que elijan. Claro está, esto no es una realidad exclusiva de Cartagena.

Es cuestión de pobreza y turismo. Ejemplos son Tailandia, Cuba y, en general, varios países de Asia y América Latina. Todos países con ingresos bajos o medios; países en vías de desarrollo o, como dicen algunos, subdesarrollados.

¿Cómo ganar esta guerra?

Leyendo para escribir esta entrada me encontré con lo siguiente: “Necesita una ingenua que tenga que ser seducida o una puta ninfómana y salvaje?… ¿Le gusta el sexo sucio o limpio? ¿Quizá ha oído hablar de felaciones de muestra…? ¡Todo esto es cierto!” (Sitio web de G&F Tours).

¿Cómo terminar con la prostitución infantil y juvenil?

Yo no lo sé. Pero, poco a poco, el Gobierno da sus pasos, pues el Congreso aprobó un proyecto de ley que dará 20 años de cárcel a las personas que promuevan pornografía infantil y 8 años para aquellos que estén relacionados con el turismo sexual de menores. Ahora, el documento está en las manos del Ejecutivo, a la espera de la promulgación por parte de Uribe.

2 comentarios:

Aretino dijo…

Hay que luchar para que haya mayor inversión social. Y el fracaso de estas campañas es el temor a que los turistsex no regresen y se dañe el negocio

17 de junio de 2009 21:36 

Ethan dijo…

También hay que tener en cuenta la corrupción,la cual impide que las autoridades “pertinentes” (llámese policía, DAS o CTI) puedan actuar eficazmente y romper con esas redes de prostitución y pornografía infantil.

PD: Te amo

18 de junio de 2009 06:56 

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