Conversación al calor… de la pantalla de un laptop

Publicado: 29 agosto 2011 en Letras, Videos
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Ni de café ni de tragos. Hay veces que me siento al frente de este computador y sostengo largas charlas con amigas del colegio. Con el pasar de los años me he dado cuenta que son innumerables las historias por contar, las anécdotas por recordar… y la mierda por hablar. Y son esas viejas amistades (no con todas; y obvio, también hay grandes amigas que se hacen en la U o en Bogotá) con quien se puede desnudar el alma y olvidar el dicho de madres y abuelas que reza que “la ropa sucia se lava en casa”.

Crédito: Mike Nicholson. Flickr.

-Oye, ¿no te llegan mis mensajes o no te interesa el tema?- me escribe por MSN. Como que mis aparatos tecnológicos son igual de dispersos que yo… no me sirve ni el BB ni el MSN.
-No me había llegado nada. ¿Qué te pasó?- pregunté casi de inmediato porque las noticias de este año han hecho que me espere lo peor cada vez que me llaman por celular o me escriben con urgencia en redes sociales.
-Que me encontré hoy con aquel… ¿quieres que te cuente o no?

Dudé. Pero la curiosidad pudo más… empezó a contarme el encuentro que tuvo con mi ex y yo solo atiné a decirle:
-Igual, tienes que quererme más a mí.
-Eso es súper obvio; igual, se lo dije hoy, pues me habla por BBM y yo respondo muy monosilábica: “sí”, “ok”, “bye”.

La solidaridad femenina es infinita. Bueno, hay una que otra perra, pero, en su mayoría, las mujeres tratamos de defendernos entre nosotras mismas. Siempre me la llevé mejor con hombres, pero cuando hablo con una verdadera amiga, me siento tranquila, sin miedo a que pase algo parecido a los comerciales de Sprite. “Las cosas como son”. Es que es cierto, tipo que te vea triste, acongojada, desubicada, aprovecha y mete mano… y otras cosas, claro.

-¿De verdad quieres que te cuente?
-…
-¿Aló?
-Sí, dale- le dije.

Mi amiga me siguió contando cómo lo había visto. Me dio dolor de barriga.
-Yo no le deseo mal. Ya no pienso en él. Sólo cuando me lo mencionan. Siempre he dicho que tener mala memoria es una característica mía (defecto o cualidad, tú decides) y eso ayuda a mis prontas recuperaciones- le escribí.

Yo nunca he terminado una relación. Es decir, he dicho “bueno, se acabó” para parar una pelea, para que el otro se calme y me ruegue. Hasta que un día, ya en mis 20s, alguien importante me dijo: “mira, yo te puedo querer mucho, pero si tú quieres que se acaben las vainas, pues se acaban”. Quedé muda y más nunca he vuelto a zafar a alguien si de corazón no quiero terminar. Por eso, creo que siempre he querido que alguien me extrañe y reconozca, así sea en silencio, sin que yo me entere, que yo le hacía la vida más fácil.

-Me da tropel estomacal… saber de él me pega todavía
-…
(7 minutos)
-¿Amiga, me abandonaste? ¿me provocas diarrea y me abandonas?
(3 minutos)
-Jajajajaja, aquí estoy. Te pregunté si querías saber y me dijiste que sí. La próxima vez te pregunto “¿tienes estreñimiento? ¿quieres ir al baño o no?”
-Jajajajaja

Esas son las verdaderas amigas, las que te dejan decidir si quieres o no escuchar sobre tu ex, y no llegan de una a grito herido: “imagínate que vi a Arturo, divinooo. Y andaba con una vieja toda alta, pelo largo, no, mejor dicho, espectacular… pero, amiga, no te sientas mal, no le brillaban los ojos como cuando estaba contigo”.

Crédito: Tutiturumtutu. Flickr.

-Bueno, ya, cambiemos de tema. Imagínate que conocí a un man ahí en Hard Rock Café. Bello, el tipo.
-¿Inteligente?- me preguntó.
-Yo no sé. Yo no me fijo en si son inteligentes o no. Me gustan más amorosos, entregados, fieles.
-Mija, no pides nada, jajajajaja.
-Yo sé.
-A mí sí me gustan los hombres inteligentes. Admiro a las personas por su inteligencia. Pero, en mi caso, prefiero ser ignorante de las cosas y disfrutar de todo lo que tengo y ser feliz cada día.
-Estoy COMPLETAMENTE de acuerdo contigo. Pero yo no valoro de más la inteligencia.- le dije, con total honestidad.
-Bueno, en realidad a mí me resulta inteligente todo aquel que termine el bachillerato o una carrera sin perder ni un pito. Tú para mí eres una de ellas, jajajajaja.
-Amiga, la inteligencia no se mide en títulos. De verdad. ¿O es que tú te esforzabas mucho? Perdías las cosas por floja, marica.
-Por eso, inteligente es el que no se deja llevar por la flojera… jajajaja.
-Inteligente no, disciplinado que es distinto.
-Ok. Más bien eso. Y acabo de ver un video sobre los hijos que dice eso… uno como mamá no tiene por qué estar preguntando “¿qué quieres comer?” o “¿a dónde quieres ir?” Los padres tenemos que fomentar esa disciplina como hicieron con nosotros: ¡te lo comes!, ¡vamos!, etc.
-Pero hay manes que no les falta disciplina, sino inteligencia. Y bueno, me parece perfecto que acostumbres a tu hijo a hacer caso, carajo. A ver si algún día me quiere y deja de verme como si yo fuera la bruja de Blancanieves.
-…
(5 minutos)

Comencé de nuevo a hablarle a ver si había vuelto:
-A veces siento que la vida es una porquería. Pero hay que vivirla con tu actitud, ser feliz, dejar de ser “emo” y estarse revolcando en su propia mierda. Aunque uno no “es feliz”, sino que se “está feliz”. Y bueno, si él me dejó, ya poco a poco se me irá quitando el dolor y la decepción. El otro día leí por ahí en Twitter que es preferible la tristeza de la soledad, que el dolor de la decepción.
-Pues tanto como porquería no, porque si no fuera por todo lo que has pasado no estuviéramos tan unidas como ahora.
-Sí, hay cosas lindas, pero imagínate…
-Más bien creo que uno no debe complicarse la vida en buscarle razón y motivo a todo… si algo malo pasó, cagada. Si te sigue latiendo el corazón, ¡aprovecha!

Y esas palabras de mi amiga me recordaron algo que me llegó el otro día por BBM, atribuido a Tupac:
“You can spend minutes, hours, days, weeks or even months over-analyzing a situation; trying to put the pieces together; justifying what could’ve, would’ve happened… or you can just leave the pieces on the floor and move the fuck on”.

Mi traducción: puedes pasar minutos, horas, días, semanas o incluso meses analizando de más una situación; tratando de armar las piezas; justificando lo que pudo haber sido… o simplemente puedes dejar las piezas en el piso y mover el culo para seguir adelante.

Entonces le dije:
-Si me vieras la jeta. Jeta de “sí, no hay nada qué hacer”. Jeta de “lo que pasó, pasó”, como el reggaetón de Daddy Yankee.
-Jajajajaja, me fascina que mis palabras te hagan hacer esa jeta. Hey, a lo bien, deberíamos armar un seminario, como mantener un círculo impresionante de amistad a punta de reflexiones profundas- Obviamente lo de “profundas es bien sarcástico, valga la pena aclarar.
-Uff, total. Somos demasiado profundas, y eso que hace rato no tomamos juntas. Todas las maricadas que hablamos son como para escribir un libro.
-No nos pongamos las pilas pa’ que veas. Hacemos plata con más de una de nuestras frases. Si hay abogados insulsos que hacen plata con tanta estupidez, ¿por qué nosotras no? Jajajajaja.
-Creo que Isabella Santodomingo y la Azcárate nos quedan pendejas. Somos trilingües como ellas: español, inglés y mierda.- mi papá me decía a cada rato que yo era trilingüe; lo recordé y por eso se lo dije a mi amiga.
-Ah, no, pero es que esas no nos llegan ni a los tobillos. No nos vamos a dirigir a las viejas pseudointelectuales.
-Yo creo que las viejas inteligentes, esas de muchos diplomas, no son muy felices que digamos.
-Nosotras somos mejores, porque le apuntamos a las mujeres reales, que sufren, lloran y se lo gozan. Nosotras le damos espacio a verdades profundas con un toque de cinismo, crueldad y risa que nadie nos para, jajajajaja.- dijo ella y me reí en voz alta.
-Sobre todo la crueldad. Reírse de uno mismo y de nuestras desgracias, mija, PA’ ESO SÍ HAY QUE SER INTELIGENTE.
-Es que yo no te hablo de llegarle a las viejas de diplomas, sino de llegarle a ¡¡¡las reales!!! De las que no tienen nada que ver con ser prepagos, modelos, diplomáticas, faranduleras… no, esas no.
-No, a esas no. Nos dirigimos a nosotras, a las que el marido les pide el divorcio, las gordas, las casadas con manes con plata pero que ellas tienen más, las mondadas, las que se ponen tetas de silicona y no tienen que ocultarlo, las que se hacen lipo y les quedan cicatrices… esas somos reales.
-Las que son como tú y como yo. Mieeee… espérate… ¿será que somos las únicas que somos así y no nos hemos dado cuenta?- me pregunta con su típica ironía.
-Jajajajajajaja. Te aseguro que no. Sino que las otras se hacen las maricas y no hablan porque “la ropa sucia se lava en casa”. Y si somos únicas, ¡mejor!
-Me has hecho reír… “se hacen las maricas”. Estoy como estúpida riéndome sola frente al computador.
-Ando en las mismas… mientras escucho canciones de A perfect circle y la empleada hace aseo en mi cuarto y me mira raro.
-Menos mal a mí nadie me ve porque la señora que me ayuda con el aseo ya se fue, mi hijo nada que llega y el perro está encerrado en la cocina.
-Anda, ¿ese perro feo y chiquito cómo es que se llama? Que se esconda que cuando yo llegue va para la lavadora. Y ahí sí es verdad que tu hijo jamás me va a querer.
-Se llama Micky. ¿Cómo quieres que le llegues medio a agradar si, mira, andas con esos pensamientos? ¡Es que no cooperas!
-¿Te viste los VMA’s ayer? Cantó Adele, espectacular.
-No. Espérate que voy a buscar la canción que te dije que te pega… Ya tengo el álbum. Es que todas te pegan. Bueno, esta me acordó mucho de ti. Set fire to the rain. Mk, muy tú.
-Ya la busco.

Es divina la canción. No voy a poner toda la letra, pero esta es la estrofa que más me gustó:
“But there’s a side to you that I never knew, never knew,
All the things you’d say, they were never true, never true,
And the games you’d play, you would always win, always win”

-Uff…- le dije
(13 minutos)
-Amiga, me diste diarrea y ahora me haces llorar…- seguí hablándole.
-Ay, nooooo.
-Pero ya, solo una aguada de ojo, nada grave.
-Es que mis deberes maternales me hicieron dejarte hablando sola.
-Tranqui.

Hay amigas de amigas. Yo las cuento con los dedos de una mano. Ellas saben quiénes son… son esas que han estado pendientes de mí cuando más las he necesitado, sobre todo este año. Lo más bacano es que, no importa dónde estén, cuántos meses/años deje de hablarme con ellas, cuántos hijos tengan. Nada de eso importa porque, cuando hablamos por teléfono, por BBM o chat, me quedo a dormir en la casa de ellas o nos emborrachamos, es como si el tiempo no hubiera pasado. Seguimos hablando mierda y riéndonos de nuestras desgracias.

Crédito: Vanessa Van Meerhaeghe. Flickr.

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