Día 11 en Montreal – Cirque du Soleil

Publicado: 3 octubre 2011 en Imágenes, Letras
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Siempre hay cosas que uno piensa que nunca va a ver. No porque uno sea negativo, sino porque algunas veces pensamos que no estaremos en el sitio indicado, no tendremos los recursos o, simplemente, tendremos otras prioridades.

Esto fue lo que escribí mientras esperaba en el Centre Bell que iniciara el show del Cirque du Soleil Michael Jackson The Inmortal:

Necesito un iPhone o, mejor aún, un iPad. Estaría escribiendo directamente en el blog y no en un cuadernito con mi letra horrible.

Las monjas del Eucarístico, colegio donde estudié 3 años, estarían atacadas viendo mi hermosa caligrafía.

Estoy en el Centre Bell esperando “mi primera vez” frente al Cirque du Soleil. No pudo ser mejor la ocasión, ¡pues es de Michael Jackson! (Si quieren comprender mis signos de admiración, pueden leer 25 – De las últimas imágenes de Michael Jackson… y su muerte).

Esta construcción es la sede del equipo de hockey “Canadiens de Montréal” y es inmensa. Pueden caber hasta 20.000 personas. Yo estoy bien arriba, en lo que en Bogotá llamaba “la pajarera” cuando iba al Coliseo El Campín. Bueno, hay como 8 filas por encima de mí.

Foto rápida; me daba miedo sacar la cámara porque está prohibido tomar fotos al espectáculo.

Habría tomado más fotos, pero no es permitido. ¡Y no revisan los bolsos en la entrada! Eso fue lo que extrañé hoy. Es decir, al entrar el complejo hay un cartel en francés e inglés que informa lo que no se debe ingresar, como cámara fotográfica, licor, armas, etc. Pero eso es todo. Este país confía en ti; cree en tu palabra.

Mientras estoy acá sentada sola, trato de asimilar que estoy en otro país, en un edificio tan grande. Veo publicidad digital, luces. De verdad que no puedo creer que esté aquí.

Otra fotico, bien borrosa por el afán. Fui la primera en llegar a mi fila de 9 puestos.

Todo está numerado, por ende, la gente entra calmada, porque sabe que hay una silla esperando por cada par de nalgas. Completamente distinto al “coge-culo” del Parque Simón Bolívar en Bogotá, independientemente de si vas a Platino, VIP o la otra que no recuerdo (porque nunca fui). Esto para mí es desarrollo, y me gusta.

Llegué al Centre Bell después de unos 50 minutos de travesía desde que salí de mi casa (qué digo, pieza) a coger el metro por primera vez sin compañía. Hoy fue un día de 2 “primeras veces”.

Los metros son fáciles; paran en todas las estaciones, a diferencia de Transmilenio. Me tocó hacer trasbordo pero todo está tan bien señalizado que no hay pierde. Debo confesar que le tengo miedo a los metros desde lo que me pasó en París; la historia está en 12 – Del Jet Lag en la Ciudad Luz.

Al bajarme me angustiaba el tener que preguntar en mi mal francés (¿franglish?) si hablan inglés para poder pedir indicaciones y así poder llegar a mi destino.  Para mi tranquilidad, insisto, todo estaba perfectamente señalizado y ni siquiera tenía que salir del metro para casi llegar al Centre Bell.

Caminé cerca de 7 minutos y ya me tocó salir a la calle. Ese edificio tiene muchas entradas y entonces salí a la entrada que no me correspondía; ahí sí me tocó preguntar, primero a un vigilante y luego a una pareja.

Llegué a la taquilla y la gente estaba de pie, esperando sin afanes. Abrieron las puertas y al aproximarme al primer filtro me pasó la segunda colombianada del día (al final explico la primera): como no tengo tarjeta de crédito y ese es el único medio por el cual podía adquirir la boleta, le pedí el favor a un amigo que me la comprara; él me mandó el PDF y pensé que con eso podría entrar. ¡Pues, no! Tenía que ir a Taquilla a que me dieran la boleta y resulta que viene impresa con el nombre de quien la compra. Casi no me la dan. La tipa que me atendió me dijo “no vuelvas a hacer esto, puede llegar el que pagó por su entrada y no puedo entregársela porque se la di a otra persona”. Sonreí y le dije “soy muy nueva por aquí”.

Son las 7 y 30 de la noche y el Centre Bell está lleno en un 40%. Heme aquí, esperando un espectáculo que me subirá el ánimo; un espectáculo que es lo más cercano que tendré en mi vida a un show de Michael Jackson.

Sola.

Mi vida sola.

La vida sola está llena de pequeños temores, pero con un enorme punto a tu favor: sabes que solo tú podrás decepcionarte.

A muchos nos une la música de MJ. Había jóvenes, adultos y viejos. Mañana escribiré sobre mi experiencia en el show.

Primera colombianada:
Hoy cogí bus sola de ida y regreso al supermercado. Cuando iba para mi casa/pensión, traía dos bolsas ecológicas y una maleta que pesaban considerablemente. Paré el bus y ahí fue cuando me gradué: pagué el pasaje de 3 dólares a punta de monedas 5, 10 y 25 centavos (muchas de 5 y de 10, solo 2 de 25). Había 6 personas detrás mío esperando entrar y, bueno, hubo risas en todo el bus, incluyendo la carcajada de la conductora en mi cara porque no sabía meter bien las berracas monedas.

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