22 grados y la gente se enloquece

Publicado: 18 marzo 2012 en Imágenes, Letras
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Antes de viajar a Montreal (y cuando llegué) la gente se empecinaba en advertirme que el invierno era duro y deprimente debido a las bajas temperaturas y a los cielos grises pero, más que todo por el hecho de que el sol se ocultara antes de 5 de la tarde y saliera después de las 7 de la mañana. Yo no les creía o quizás, toda pedante, les contestaba que yo era bien tropical, de buen genio y, mejor dicho, que se necesitaban mayores tragedias para bajarme el ánimo.

Ilusa.

Pero no solo se me bajó el ánimo sino que tuve que sufrir cualquier cantidad de atropellos de los quebecos, porque de verdad que tienen un genio de viejo gruñón. De hecho, pueden leer sobre eso en la Primera entrada del año.

Entonces, hoy se siente de verdad la primavera a 22 grados y la gente cambia. Dejan de ser amargados para hablarte en la calle, lo cual es un cambio bastante agresivo. Salí a almorzar al mediodía y, mientras esperaba en la esquina que pasara el bus, me senté en las piernas del amado que hace que mis días siempre sean más fáciles, y un tipo en sus sesentas, que ni podía caminar porque andaba en esas motos especiales para ancianos, nos gritó algo como “le printemps arrive et avec elle vient l’amour”.

Oh, sí, le entendí. “Llega la primavera y con ella, llega el amor”.

Luego pasó un Renegado (los que me conocen saben que me encanta ese carro) verde militar y la mujer sentada al lado del copiloto me gritó algo como “todos estamos jóvenes”, o eso le entendí.

Al subirnos al bus el conductor pasó de su aburrido y consabido “buenos días” a un amable “hola, ¿cómo estás?”. No sé si fue por el cambio de temperatura o fue porque al entrar se me cayó la tarjeta de transporte y me agaché, por lo que se me vio la raja de ustedes saben qué. El saludo vino después de mi agachada.

Almorzamos y nos fuimos a caminar por el parque Angrignon. Gente en shorts y esqueletos, bien deportivos ellos. Muchos perros felices por la calle. Me acosté en una banca y tomé esta foto con el celular, donde se ve cómo van recuperándose los árboles.

 

Mientras tomaba esta foto tenía jeans y un esqueleto. La liviana chaqueta de cuero me daba calor y estaba que me quitaba el pantalón. Pero no, no soy de esas que apenas llegamos a los 20 grados empiezan a salir encueras.

 

Todos estamos floreciendo. Yo soy una flor gorda. Ni me he pesado pero debo tener de 3 a 4 kilos encima.

Son las 7 y 30 y apenas se está escondiendo el sol. Con esta foto me despido.

 

No quería mostrarles una foto linda ni artística, solo quería mostrarles que son las 7 y 30 y no está completamente oscuro, así que no me critiquen la foto. Y bueno, se me fue propaganda a Bell; de hecho, con ellos es que tengo internet.

comentarios
  1. bibi dice:

    Lau.. despues de este invierno tan berraco y ver que el solesito se nos iba 3:30.. a disfrutar estos 7 meses…… yujuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.. aqui es igual… la gente cambia.. bueno.. todos cambiamos… besos x x bibi

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