Gustavo Petro destituido y el asco que le produce el Procurador Ordoñez a un escritor cartagenero

Publicado: 10 diciembre 2013 en Letras
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Foto salidita del horno, tomada de ‏@NoMasOrdonez_ "De  Hermoso nuestro pueblo defendiendo la democracia"

Foto salidita del horno, tomada de ‏@NoMasOrdonez_ “De Hermoso nuestro pueblo defendiendo la democracia”

 

He leído muchas reacciones en mis redes sociales sobre la inédita decisión del Procurador no solo de destituir a Gustavo Petro como Alcalde de Bogotá, sino de castigarlo por 15 años, destinándolo a una muerte política segura.

Ojo, yo no voté por Petro, de hecho, nunca he votado, y para ser honesta me ha parecido una payasada eso de ponerle WiFi a Transmilenio, pero lo cierto es que es absurdo que se le inhabilite por 15 años por no administrar bien el asunto de las basuras, cuando al ratero mayor, Samuel Moreno, solo lo inhabilitaron por un año.

 

La Plaza de Bolívar llena de gente defendiendo a Petro y a la democracia. Esta foto también es de hoy, vía @DanielaPachecoM

La Plaza de Bolívar llena de gente defendiendo a Petro y a la democracia. Esta foto también es de hoy, vía @DanielaPachecoM

 

Pero yo no tengo mucho qué decir… por eso prefiero usar el comentario del muro en Facebook de mi amigo Gerardo Ferro, escritor y periodista cartagenero, quien escribió una cruda opinión -con una prosa colorida- de este absurdo:

“Yo también voté por Petro para la alcaldía de Bogotá. Ya lo había hecho antes durante la primera vuelta presidencial de 2010 que dejó como únicos dos contendores a Antanas Mokus y Juan Manuel Santos. En el 2018, cuando sin ninguna duda Gustavo Petro volvería a ser candidato a la presidencia, lo haría de nuevo. Ahora esa posibilidad se acabó. 15 años de inhabilidad. Un sueño que se desvanece, que poco a poco vuelve a adquirir las dimensiones de lo que realmente es, las proporciones de la pesadilla, la de una generación que ya ha vivido demasiado tiempo entre pesadillas. La decisión, a todas luces política, tomada por nuestro Procurador, no es más que una de las tantas parábolas del circo político, del absurdo democrático que vive Colombia.

Al Procurador Ordóñez tuve el mal gusto de verlo de frente (aunque obviamente él a mí no me vio), de escuchar sus peroratas moralistas y anacrónicas en más de una oportunidad, y hasta debí estrechar su mano en algún momento (recuerdo vagamente una entrevista en su despacho) y llamarlo (ahora lo recuerdo con asco y con un retorcijón en el estómago): Señor Procurador. Gajes del oficio.

En mi época de periodista político de El Heraldo, debí cubrir los debates en el Congreso que lo eligieron para el cargo que, con donaire pontificio e inquisitorial, hoy ostenta. En más de una ocasión asistí a actos en la sede de la Procuraduría, en donde Monseñor Ordóñez, hacía sonar después del himno nacional, el ridículo himno de la Procuraduría, el cual cantaba con la mano en el pecho como si se tratara de un acto colegial (en realidad era lo más cercano a un acto colegial). “Eres sol que aclara el horizonte / eres fuente de la honestidad”, dice el citado himno, y remata en la última estrofa: “hoy al mundo le muestras tu ejemplo / de eficiencia y de imparcialidad”. Vaya ejemplo el que nos muestra hoy el Procurador: ejemplo de desfachatez, de pequeño dictadorzuelo disfrazado de caballero anti-corrupción lanzando estocadas a diestra y siniestra (sobre todo a siniestra), cuyo único objetivo es hacer valer como absolutas sus iracundas verdades. En esos días, en esos escasos momentos en que tuve la mala fortuna de verle la cara, lo veía como un hombre de proporciones ego maniacas, como si se creyera poseedor de un aura divina, celestial, que lo ponía por encima de los mortales, especialmente, de esas pobres almas descarriadas que no comulgaban con su credo y que sabíamos que las verborreas de su himno eran sólo eso: palabrerías sin ningún sentido de fondo.

Sus actuaciones han venido confirmándolo. La reciente destitución del alcalde de Bogotá no es más que otra puntada en la túnica que el Procurador viene confeccionándose para las elecciones presidenciales del 2018. En realidad, me da asco el Procurador. Leyendo los argumentos para justificar su decisión, el asco se multiplica. La razón esgrimida: “la grave emergencia que afrontó la ciudad para los días 18, 19 y 20 de diciembre de 2012”, que según la Procuraduría fue producto de la improvisación del alcalde al convertir el sistema de recolección de basuras en un sistema íntegramente público. Como bien recuerda el propio alcalde, el Procurador omite para su beneficio, que el verdadero descalabro en la recolección de basuras se produjo porque los contratistas a quienes no se les renovaría el contrato, a manera de pataleta por saber que perderían el negocio, decidieron no seguir recogiendo basuras cinco días antes de la terminación de dicho contrato. ¿No deberían ser ellos los investigados? Cada razón del Procurador podría ser descabezada, pero eso sólo sería una especie de lluvia sobre un barrizal putrefacto, no el de la basura, sino el que se oculta bajo el escritorio de Ordóñez.

Las cosas hay que decirlas claras, y como ni el señor Procurador ni nadie de la élite política va a salir a decirlas, tenemos que hacerlo nosotros, periodistas y ciudadanos, y la verdad es clara como el agua podrida bajo el escritorio de Ordóñez: la destitución de Petro es una maniobra política (de la alta política) para cortar por 15 años —es decir para siempre—, las aspiraciones de un hombre de izquierda, porque en Colombia es imposible que la izquierda (la izquierda progresista y seria, con convicciones democráticas basadas en la inclusión y la heterogeneidad y no en el discurso panfletario como las otras izquierdas) gobierne. El que pretenda hacer un cambio, como el de devolver a lo público lo que es público, es mejor destituirlo. La de Ordóñez ha sido una cuchillada a la democracia: un funcionario que no es elegido por voto popular sino por el Congreso, es capaz de destituir y matar políticamente a un funcionario que sí fue elegido por el voto de los ciudadanos. El mensaje que esta lógica encierra es oscuro, nefasto, tiránico, y no es necesario mal gastar palabras escribiéndolo porque es obvio. Pero lo haré, lo haré porque ninguna palabra es gastada en vano, porque al final es lo único que nos queda. El mensaje es que nuestra democracia está a medias, invadida por personajes truculentos como Ordóñez, Sumos Pontífices de circos macabros y absurdos. El mensaje es que la ciudadanía, la verdadera dueña del poder en una democracia, en últimas, no es más que un juguete para justificar un estado de cosas que al más mínimo intento de “desorden”, hay que volver a “ordenar”.

Me da asco Ordóñez. Pero me da más asco que dentro de un par de semanas todo se olvide y la noticia de interés sea otra. Como no nos queda más opción, habrá que imaginar nuestra venganza. Imagino a Ordóñez escuchando hasta la saciedad el himno de la Procuraduría, tratando de descifrar el verdadero sentido de lo que ahí se dice. Imagino que se cansa de escucharlo, que no lo entiende, o no le importa entenderlo, y cambia rápidamente el track en su reproductor. Lo que ahora retumba entre las paredes de su despacho (adonde un día tuve la desgracia de entrar, pero sólo fugazmente, lo juro) es una especie de himno celestial, de canto gregoriano para almas supremas, y Ordóñez el sabio (Yo, Ordóñez), se viste con su túnica hilvanada con procesos turbios, y lentamente empieza a ascender a ese cielo hecho a su medida porque está hecho por él. Pero ahí no acaba, ahora viene lo mejor.

Imagino que una muchedumbre formada con todos los rostros posibles, el rostro tuyo, el mío, el rostro de todos, es capaz de sobrepasar la barrera de policías del Esmad que rodean su palacete en el Ministerio Público, y entrar a su oficina. Ante la cara de asombro del Procurador, desconectamos el reproductor y sus cantos celestiales se silencian. Lo que se escucha es la respiración de todos. Lo que se ve son los ojos de todos mirando el cuerpo redondo de Ordóñez el Inquisidor, San Ordóñez de Torquemada, quemador de libros y de herejes, bajando lentamente hasta la tierra, y poco a poco, sin que nadie mueva un solo dedo, se hunde hasta el cuello en el charco putrefacto que está bajo su escritorio, y del que nunca ha debido salir”.

Lean, busquen más info. En Twitter hasta se abrió el perfil @nomasordonez_  y hashtags como #PetroNoSeVa #PetroSeQueda #PorLaDemocracia están utilizados cada segundo.

La cosa es tan grave que hasta la ONU citó al Procurador para que explique.

Es duro, es triste… lo más duro y lo más triste será cuando las cosas no pasen de ser eso, una movilización física y virtual. Espero que no.

Dos foticos más; estas son de ayer, cuando salió la noticia, publicadas en el Instagram de hyperconectado

 

Esperando ayer, 9 de diciembre, a que Petro diera su discurso, después de la decisión del Procurador. Tomada de http://instagram.com/hyperconectado

Esperando ayer, 9 de diciembre, a que Petro diera su discurso, después de la decisión del Procurador. Tomada de http://instagram.com/hyperconectado

 

Una diciente pancarta... Foto tomada de http://instagram.com/hyperconectado

Una diciente pancarta… Foto tomada de http://instagram.com/hyperconectado

 

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