Te tengo que contar que tuve unas vacaciones bien trabajadas

Publicado: 22 marzo 2014 en Imágenes, Letras
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Con una humedad indescriptible, aquí trabajamos durante un mes... apenas salí, se me quitó el brote de la cara

Con una humedad indescriptible, aquí trabajamos durante un mes… apenas salí, se me quitó el brote de la cara

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Bien ¿y tú?

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          No te puedo negar que estoy cansada; no, la palabra es agotada. ¿A quién quiero engañar? Estoy MA MA DA.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Pues al principio tenía temor. Es un equipo muy grande, con gente de Bogotá y Cartagena y por años hemos sabido que no se llevan muy bien… Me habían advertido que había muchas mujeres (tú sabes que terminan alineándose los 28 días) o que fuera consciente de que yo no tenía NI IDEA a lo que me estaba enfrentando.

Me fui un fin de semana con MR y mi mamá al Cabo de la Vela; era uno de mis sueños. A eso vine, a vacacionar... nunca pensé que terminaría trabajando. Por eso yo no planeo, yo me dejo llevar y decido dónde me planto. Y me planto, y me planto donde me siento feliz.

Me fui un fin de semana con MR y mi mamá al Cabo de la Vela; era uno de mis sueños. A eso vine, a vacacionar… nunca pensé que terminaría trabajando. Por eso yo no planeo, yo me dejo llevar y decido dónde me planto. Y me planto, y me planto donde me siento feliz.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          ¡Yo ni sé cómo terminé ahí! Sabes que me vine muy relajada a pasar dos meses de vacaciones después de haber terminado materias de la maestría… tenía pasaje para el 28 de febrero; yo sé que tú pensabas que era mucho tiempo pero ajá. Me reencuentro después de, no sé, 15 años con JR y vamos a comer a Sabores y me daña la cabeza un jueves, el viernes ya estaba en entrevista con la que fue mi jefa y el lunes ya estaba trabajando desde la casa. El primer mes, como fue puro seguimiento a los directores (que si vas a venir, que mándame la foto, que qué días te damos hospedaje, que cuántos pesos te damos por tu moneda) fue bastante smooth, sencillo. Pero desde el 17 de febrero empecé a trabajar desde la sede ahí al lado del Museo Naval y cada día llegaba más gente y tú sabes cómo me ponen los gentíos. Pero nada, me terminó gustando.

Ahí, sentadas en un sofá disfrutando la inauguración de Sabores, JR me embaucó. ¡Gracias!

Ahí, sentadas en un sofá disfrutando la inauguración de Sabores, JR me embaucó. ¡Gracias!

Yo vine a tomar fotos de este estilo para ponerlas en FB y arder a todos los que dejé en Montreal.

Yo vine a tomar fotos de este estilo para ponerlas en FB y arder a todos los que dejé en Montreal.

Sí, esta clase de fotos, donde se ve el calor y la belleza de mi país

Sí, esta clase de fotos, donde se ve el calor y la belleza de mi país

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Después de hacer seguimiento empieza el proceso de acreditación, de saber cuántos vienen por peli, de pedirles fotos y cargos, de ver quiénes van como invitados y quiénes deben pagar; cuando ya más o menos se sabe qué directores vienen, toca armar las grillas de alimentación, que no se cruce con sus estrenos o proyecciones, en el caso de los directores, y que no coman muy seguido en el mismo sitio, en el caso de los jurados. Un trabajo de filigrana como decía mi jefa que al principio era divertido pero luego se convirtió en todo un maldita sea.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          ¿Fácil? Bueno, sí, contártelo ahora así de relajada mientras me tomo un Milo de desayuno puede sonar casual, pero poner a comer a unas 80 personas sin que repitan, sin que se cruce el horario con otros eventos que ellos tengan, sin que me hagan falta dos o tres cupos para cuadrar la cena o el almuerzo… ah, sí, porque no es que compremos los cupos, son patrocinio, entonces te podrás imaginar el rompecabezas… Y claro, uno no los puede obligar, luego los directores no van porque prefieren estar con los que ya conocen, con los que están en su hotel, irse a las Islas, y toca llamar al restaurante a cancelar, y el administrador se emputa. ¡Maravilloso!

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Mis “niños” eran los directores de cortos, cine colombiano y documental. 32 en total. Gente divina, por la cual hice todo lo posible por tenerla feliz. Hacerles sus agendas fue de las cosas más dispendiosas, pero bueno, se logró… no había de otra. O se hacía o se hacía.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Me quedaron muchas cosas… a pesar de que nuestra oficina quedó en una especie de búnker, sin señal de celular, sin teléfono fijo, sin internet, nunca se me olvidará que fui, más que todo, bombero: apagando incendios por todos lados. Que entre miércoles y viernes dormí unas 8 horas y no fui a las fiestas de inauguración ni de Caracol pero ¡coño!, yo no tengo tanta energía, y si tenía que estar apagando incendios con cara de ponqué, tenía que dormir… si no, se iba a salir la Laura que todos conocen y así no se puede trabajar en una oficina de invitados.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Yo no me voy a hacer la intelectual. Me quedé porque venía Clive. Sí. Claro, también tengo que admitir que después de casi tres años de no tener experiencia laboral en absolutamente nada por estar de inmigrante y estudiando a tiempo completo, no me caía nada mal trabajar en lo mío, en lo que me gusta, en un festival que es mundialmente conocido.

Cuando le mandé esta foto a mi hermanita me dice por WhatsApp: "eche, métele zoom a esa vaina"

Cuando le mandé esta foto a mi hermanita me dice por WhatsApp: “eche, métele zoom a esa vaina”

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Sí, yo sé, soy una hueva. Sabes que en el fondo soy tímida, y aunque tuve a Clive al lado y hablamos de fútbol y de que estaba preocupado porque se iba al día siguiente y no quería perderse el clásico Liverpool-Manchester, y luego nos fuimos a rumbear, pues nunca fui capaz de pedirle una foto, así, juntitos, como las selfies… Ni modo, nadie me quita lo baila’o.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Recuerdo haberme tenido que enfrentar a personas que llegaban con “¿tú no sabes quién soy yo?” y yo como “uhm, pues no, pero si me dices qué quieres y tu nombre, te puedo ayudar”. Otros llegaban con “¿quieres que llame a Salvo?” y yo “pero ¡POR FAVOR! De verdad me ayudarías mucho”. Me miraban como un culo y obvio, no regresaban. Recuerdo también que Ciro llegó con cierta actitud de “siempre me acreditan”, pero no importa, yo lo perdono porque me ha dado la película colombiana más hermosa en los últimos tiempos, “Los viajes del viento”. Recuerdo haber hecho reír a Diego (que tiene los ojos claros y vive en México como mi ex), que es más bien tímido, cuando dijo que tendría que prostituirse un poco en Hollywood para tener una “casita como esta”, refiriéndose a la sede del AECID (donde estaba la oficina de invitados), que cuenta con más de 9.000 metros cuadrados y fue construida por allá en 1500 y le dije que era su decisión hacer películas con Lindsay Lohan encuera. Cómo olvidar que a César Mora no lo tenían acreditado (y no tenía que acreditarlo yo, ojo) y le hablé y le dije que volviera luego; lo hizo, se llevó sus acreditaciones y no lo vi más. Pero el día de la clausura yo estaba en la puerta, con pinta de loca (pelo para atrás, mostrando con orgullo tu frente) y él llegó y me hizo señal con la mano a frente, como de militar, como burlándose del poder que yo tenía en ese momento; le hice ademán de que siguiera y me dijo que yo había sido una princesa, que lo atendí muy bien. Y yo por dentro solo pensaba que él era Cascarita y que cuando era niña me hizo reír. Y vi, a unos 80 centímetros a Ramiro Meneses, ese actor que siempre me ha encantado por hacer cosas tan diametralmente opuestas tipo Vuelo Secreto y Rodrigo D… lo vi a lo lejos porque fue su hermosa esposa la que vino a buscar sus acreditaciones. ¡Rayos!

¿Qué tal esta belleza? Soy de aquí, pero soy la más turista de todas tomándole foto a todo.

¿Qué tal esta belleza? Soy de aquí, pero soy la más turista de todas tomándole foto a todo.

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          ¡Sí! Es la primera vez que trabajaba en mi ciudad. Y fue espectacular. Cuando caminé por las calles del Centro buscando los restaurantes donde alimentaríamos a los invitados y vi grafitis, colores, olores, no podía creer que había tantas cosas que me he perdido por no vivir aquí.

Una imagen dice más que mil palabras

Una imagen dice más que mil palabras

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          La magia está en que todos los que trabajamos ahí amamos el cine o amamos lo que hacemos… o ambas. No hay otra manera de que un evento de tal tamaño se lleve a cabo en paz. Y al decir en paz no quiero decir “tranquilamente”, porque tranquilo no es. La magia está en mi equipo, DC y MT fueron pacientes y éramos eso, un equipo. La magia está en que fue como un sueño, como mi tatuaje: “Is all that we see or seem but a dream within a dream?”

–          (Sollozo de las olas del mar)

–          Nada, que te extraño… que quisiera que hubieras estado aquí de cuerpo presente y verte la cara de orgullo que te caracterizaba cuando yo hacía las cosas bien.

La Heroica

La Heroica

comentarios
  1. Tatiana dice:

    Espectacular Lauri… te felicito..sigue escribiendo y deleitandonos a nosotros tus lectores!

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