Ibiza-Barcelona-Atenas – Vacaciones 2017 Parte III


*TERCERA ENTREGA DE LAS HISTORIAS DURANTE MI VIAJE A ESPAÑA Y GRECIA EN AGOSTO DE 2017.
Mythos, greek beer

Después de estar en España seis días, me esperaban playas turquesas, brisas marinas, y cerveza, mucha cerveza.

Casi que no. Van dos semanas desde la última vez que escribí. La asistente ejecutiva de mi jefe renunció porque le salió EL trabajo, y entonces decidieron, de chévere, zamparme las finanzas de la oficina y otras cosillas mientras llega su reemplazo. A mi colega le dieron otras de sus funciones, también, mientras llega su reemplazo. Lo cierto es que van tres semanas desde que ella se fue, nos han dado palmaditas en la espalda de que todo va bien, y no vemos ni que estén entrevistando ni que nos vayan a subir el sueldo. Lo que sí hemos visto son las consecuencias del “interim”: más horas en la oficina.

Tenía que darles una excusa de por qué me tomó dos semanas volver a escribir.

Ahora sí, me enfoco: el día 7 de mi viaje fue una carrera contra reloj. Viajamos Ibiza-Barcelona-Atenas. Había que desempacar, lavar y empacar para 10 días en Grecia. Además, ese día dejamos de ser cuatro para ser solo tres, pues mi hermanita menor, la chiqui, regresaba a Pamplona. Después de dejarla en la estación de tren nos fuimos a comer helado a Amorino del centro comercial Arenas y descubrí que solo me gustan los macaroons de mango que venden allí. De resto, fo.

En el CC Arenas nos sentamos en el mirador y tomé un par de fotos; las publiqué en Instagram en blanco y negro y Fernanda, mi hermana de la mitad que viajó conmigo, me regañó, entonces aquí publico una a color donde se ve la Plaza España, Montjuic y el Mnac (Museo Nacional de Arte de Cataluña).

He de decir que el transporte público de Barcelona me pareció muy amigable; lo único que no me gusta es que las sillas están puestas de tal manera que no le ves la nuca al de adelante, sino la cara. O sea, si viajan cuatro amigos, genial. ¡Si no, eh, no gustar!

El metro de Barcelona y el contraste de las piernas Duperret Gómez. Falta la canela de la chiqui.

Ese día descubrí que el McDonalds del aeropuerto de Barcelona vende cerveza. Me hizo feliz. Me ayudó a relajarme para el viaje de cinco horitas hasta Atenas, donde aterrizaríamos a las cinco de la mañana sin saber a dónde coger. A mí, “bien independiente”, se me dio por decirle a mi amor gringo mientras él estaba trabajando en México y él todo bello me consiguió un Uber… claro, hasta el sol de hoy me lo sigue echando en cara. Pero bueno, la historia de cómo llegamos a Atenas a las cinco de la mañana y de cómo no había nadie en el hotel para abrirnos la puerta es cuento para la próxima entrada.

Para no perder la costumbre, aquí les dejo otras entradas que cuentan la misma vaina. Lo siento, pero aún estoy corroncha y quiero expresarme. Gracias.

Welcome back! Regresando al trabajo después de tres semanas de vacaciones
Barcelona, la Cartagena de mis sueños – Vacaciones 2017 Parte I
Ibiza, la isla de las glorietas – Vacaciones 2017 Parte II

 

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