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Ay, sí, a todos los inmigrantes nos gusta el otoño

Hoy me levanto y DELICIA: estoy sola y en silencio. Amo a mi roomate, pero él es energía pura y de solo verlo me canso. Solo para que me entiendan un poco, el man goza, le fascina hacer aseo. Y mueve todo, y tira todo, a las 6 de la mañana, cuando yo estoy en mi tercer sueño (casi nunca llego al quinto). Ah, y llega borracho lunes, domingos… cualquier día, sin discriminación alguna, y me despierta para saludarme. Es un gran tipo, de un corazón inmenso, pero es demasiado para mí.

Además, si hay algo que yo odio es que me despierten. Es decir, miéntenme la madre, pero no me despierten. Obvio, que me mienten la madre no me hace feliz.

Entonces hoy salgo de la cama a las 9 am y no tengo leche. ¡Horror en la jungla! Eso es como Tarzán sin las pitas esas donde se colgaba para transportarse, porque yo desayuno o con Milo o con café con leche. Me quito las lagañas y salgo con botas verdes, pantalón de piyama turquesa con pelotas moradas y blancas, y chaqueta de medio invierno negra. Cara de loca total.

¡5 grados! El invierno que se viene es duro; el año pasado para esta época estaba entre 12 y 15. El cambio este año fue muy radical. Pasé de medias de malla y “chor”, a jean y hoodie y chaqueta de cuero.

Y eso me hizo pensar en el otoño y cómo me obsesiono con él. Desde que llegué (aterricé en Montreal el día en que oficialmente empieza el otoño) me di cuenta que esta era mi estación. No solo por sus colores, sino porque a mí no me lucen mucho los shorts y las camisillas de invierno: soy muy blanquita y flacidita para esta mostrando tanta piel. En cambio, en el otoño, puedes ponerte falda de todos los colores, con medias veladas de todos los colores, botas, chaquetas, bufandas, pero sin el peso de las chaquetas de invierno y la pereza de ponerse guantes, botas grandotas y sombrero para que no se me caigan las orejas.

No hablo de la primavera ni del invierno: la primavera dura 2 días y el invierno 6 meses… no hay manera en que algo tan corto o tan largo pueda gustarme.

A cada coterráneo (o nacidos de Panamá para abajo) que le pregunto sobre las estaciones, me dice que su estación favorita es el otoño. Pues, ¡claro! En Colombia no hay estaciones. O llueve o no llueve. Y en la Costa, o hace mucho calor, o hace demasiado calor. Eso es todo.

Aquí les dejo fotos.

Pero antes, les digo que estoy feliz con estar de segundos, ah, no, terceros (odio a Ecuador) en la tabla de las eliminatorias y si la vida así lo desea, las 4 Lauras nos vamos al Mundial y hay grandes posibilidades de ver a Colombia. Así los saquen en la primera ronda, no me importa: solo pienso estar de pie en un estadio brasileño, cantando el Himno a galillo herido, con mi voz sensual (léase irónicamente). ¡Por fin me compraré una camisa de la Selección!

El árbol que me hace compañía cuando fumo. Así se veía el 24 de septiembre.

El mismo árbol, hoy 17 de octubre.

La esquina de mi casa, el 29 de septiembre.

Con mucho sol y calvos, hoy, 17 de septiembre.

Sábado, 13 de octubre, a una cuadra de mi casa nueva. Me mudo este sábado y estoy feliz.

El lunes 15 de octubre, pisando las hojas a la entrada de mi casa.

Las sillas que mi roomate encontró en la basura… las pintaré de morado y me las llevo para mi nuevo mini apto. Instagram by SDK.

Mi cara de loca mañanera hoy, al salir a comprar la leche en la tienda de chinos.

Mi presencia en el otoño…

Mi amiga Susana, paisa, tomó esta foto ayer. Es uno de los edificios de McGill. Íbamos para clase. Divina. Con esto los dejo por hoy.

Pues nada, el fútbol en mi país sí se baila.

Hay veces que simplemente, no se puede. O sea, no pude verme el partido. Así como hay veces que sí se puede. Se pueden meter 7 goles en 2 fechas y ganar ambos partidos. (EFE)

Quiero informarles, así no les importe, que no me vi el partido de mi colorida selección contra Chile por fuerza mayor, y por eso no me expresé con la verborrea que me caracteriza cuando juega Colombia, así gane o pierda.

No me expresé ni por FB, ni por Twitter, y de verdad estaba tan ocupada que ni veía los tuits del Gol Caracol.

Al desocuparme lo primero que hice fue preguntar por Viber a un “extraño conocido” que me puso al día de todo y fui feliz. Feliz porque zamparon 3 goles, uno James, otro Falcao y el último Teo. Mejor dicho, ni siquiera tenemos uno que meta goles, ¡sino 3!

 

¡Lindos, carajo! (El Colombiano)

Mi mamá me llamó y me contó aún más, que estando cero a cero expulsaron a un chileno porque medio le tocó la cara a Perea y este, mejor dicho, casi se gana un Oscar con su actuación. Es decir, estamos aprendiendo fútbol argentino gracias a nuestro técnico: no solo atacamos sin miedo, sino que nos exaltamos en las “performances”. Valga recordar que yo le doy a Argentina.

Lo que más alegría me dio es que Chile metió el primer gol y a pesar de eso mi linda Selección no solo empató, sino que remontó. Eso, creo yo, también viene de José Pékerman.

La semana pasada sí me vi ese delicioso 4-0 contra Uruguay. Me lo vi sin compañía física, en mi cuarto, por internet, pero no me lo vi sola: lo gocé gritando, madreando y llorando con mi Negra @Ferunand_a por Whatsapp.

Porque en mi país el fútbol sí se baila. (El Heraldo)

 

Fue tanta mi emoción que puse en FB:
PORQUE EL FÚTBOL EN NUESTRO PAÍS SE BAILA, ¡PERO EN BARRANQUILLA, NOJODA!
Si hoy me preguntan de dónde soy,
diré que de Barranquilla… ¿así o más oportunista? jajajaja

Pero quiero decirles que de nuevo soy cartagenera porque la Selección gana en Barranquilla y donde sea.

¿Qué era lo que decía el uruguayo ese coño de su triple p#/& madre sobre el narcofútbol?

¿Cuál fue el súper marcador de los charrúas hoy?

Ya, caí en en verborrea tardía… ahora sí me jodí.

Postdata 1: Yo me gozo cuando ganamos así “nos falte equipo”, “seguro no vamos al Mundial”, “no se debe ensillar el caballo antes de comprarlo”, entre otros comentarios de los “hinchas”. Ese cuento de ilusionarme o no, pues no me importa. Me veo el partido y lloro de alegría y de rabia. Si vamos al Mundial, pues lo máximo, qué más quisiera yo… si no vamos, disfruto estas victorias, porque la gente que vive el fútbol, que lo sufre, es así: sentimos el juego de nuestro equipo en eliminatorias, en Copa América, en lo que sea… Bueno, yo no me lo gozo taaaanto con los amistosos.

Postdata 2: Bogotá, por favor, no pidas ser la casa de la Selección.

Posdata 3: soy cartaquillera.