Etiquetado: discriminación

Back to school

Hoy fue de esos días surreales. Me dormí después de las 2 de la mañana hablando de la homosexualidad con un amigo. Me decía que los bares y la zona gay de Montreal es “pervertida”, “pesada”, “pasada” y remataba con un “tengo amigos maricas, no soy homofóbico”. Y yo le pregunté “ajá, pero ¿por qué dices que son así?, ¿a qué te refieres, específicamente?”.

-Pues, tu entras a un bar gay de esos y los hombres empiezan a acercarse a ti, a quererte sacar a bailar, a tocarte.
-Ah, sí, pues, como cuando yo voy a un bar de heterosexuales, “straight” que llamamos, y los hombres me invitan a bailar y se me acercan de más, sin respetar la proxemia, mientras se hacen los interesantes invitándome un trago.
Mirada coqueta me echa mientras refuta:
-Y cuando caminas en el barrio gay los ves besarse, cogerse de las manos, agarrarse el culo…
Le interrumpo:
-Lo mismo veo cuando camino por otras zonas de bares: las parejas de heterosexuales besándose como si no hubiera un mañana, que me hacen querer gritar “get a room” (consíganse un cuarto), o cogiéndose las nalgas mutuamente… Ay, Rafa, es la misma cosa.

En fin, hablamos más cosas hasta que por fin me quedé dormida y me levanta una alarma aturdidora a las 7 de la mañana cuando aún está oscuro, porque se acerca el invierno y cada día las horas de luz son más escasas. Tengo entendido que llega el momento en que solo hay unas 6 o 7 horas con sol. Baño de avión (alas y motor), sánduche de queso con café con leche de desayuno y una pita con queso crema y salmón ahumado en bolsita Ziploc para el almuerzo y salgo a coger el metro rumbo al Instituto William-Hingston, donde empecé hoy mi curso de francés subsidiado por el gobierno de Quebec. Las clases empiezan a las 8 y 15, y llegué a las 8 y 12.

Madame Cristina es mi profesora. Tiene la vitalidad de una señora de 40 años, pero su cara parece la de una mujer que va llegando a los 60. Ya he dicho que la edad de las personas en esta latitud es un misterio, ya que entre los cambios radicales de temperatura y la calefacción, la piel se arruga como papel reciclado. Habla y le entiendo el 80 por ciento de lo que dice; claro, tiene 20 años aquí, pero es de Argentina. Bien es sabido que si una persona que tiene tu misma lengua habla otro idioma, le vas a entender más que a un nativo porque mantienen un acento fuerte.

A las 9 y cuarto escucho un timbre. ¡Oh, carajo! es como el colegio: te avisa los descansos. A esa hora fue el primer recreo de 5 minutos, para ir al baño y contestar llamadas, según Madame Cristina. A las 10 y 20 se repite la cosa; esta vez dura 15 minutos. A las 11 y  35 está el tercer descanso, de 5 minutos, nuevamente.

Antes de salir al almuerzo tomé unas fotos. Estudio con personas del Líbano, Siria, Bangladesh, Japón, Algeria, Israel, Turquía, Rumania, Sri Lanka, Pakistán, Mongolia, India, Guatemala, Canadá y Ghana. Lamento decir, con vergüenza, que no sé dónde queda el 80 por ciento de esos países.

Esta foto muestra las formas de decir “buenos días” en los idiomas que hablan mis compañeros. La mayoría escriben de izquierda a derecha, como yo, otros escriben a lo contrario y claro, la japonesa escribe de arriba hacia abajo.

Sí, señores y señoras, tiza...

Luego vi otras fotos en el salón; me gustaron (las pongo abajo). Entre las cosas que hablaba con Rafa esta madrugada me decía: “es que si para padres heterosexuales es difícil ser padres, porque no hay un manual para ello, imagínate ser padres del mismo sexo; piensa en las consecuencias para los papás como para los hijos”. Yo con la voz casi dormida y los ojos más pesados que un ladrillo le respondí: “es cuestión de crear hábitos; si nunca damos la oportunidad a los gays de ser padres, de mostrar sus relaciones abiertamente, la sociedad simplemente nunca se va a acostumbrar al hecho que hay distintas orientaciones sexuales. Es cuestión de no discriminar, de entender que hay hombres y mujeres, y que estos a su vez pueden ser heterosexuales, homosexuales, transgeneristas, travestis y un largo etcétera. El abanico de la sexualidad es tan amplio y misterioso como el cerebro humano. Además, conozco padres heterosexuales que son mucho más violentos, perversos, pervertidos que los gays. Y adoptar un hijo para la comunidad LGBT no es fácil; es un papeleo interminable, una carga pesada de moralismos por parte de terceros, un tabú. Si ellos deciden pasar por todo eso para ser padres, te aseguro que serán mejores educadores que los heterosexuales que, por estar de desordenados y con el aval de la naturaleza, algunas veces sin buscarlo, quedan embarazados”.

Surreal; ver estas fotos que ya les mencioné en el salón a la mañana siguiente de haber tenido esta conversación.

En la manilla dice "homosexual"; abajo: "uno no elige su orientación sexual. 17 de mayo, día internacional contra la homofobia".

"Pareja del mismo sexo. Una historia de amor"

Ley anti aborto y otras cosas humorísticas

Ya lo he dicho antes (20 – De abortos, embarazos y otras cosas de mujeres): nosotras debemos decidir sobre nuestro cuerpo. Lamentablemente, no solo en el diario vivir esto no se cumple, sino que el Gobierno trata de impedirlo con acciones tan absurdas como la ley anti aborto, incluso en casos tan dolorosos (para madre, hijo y familia) como una malformación o una violación. Menos mal se hundió el proyecto de reforma constitucional que pretendía prohibirlo en todos los casos… vamos a ver cuánto dura esta decisión, pues ya están viendo cómo la llevan a referendo.

Y hablando de cosas absurdas, de 18 personas que podían votar a favor o en contra de la ley, SOLO 1 ERA MUJER. Y sí, lo pongo en mayúsculas a sabiendas que se usan cuando estamos gritando.

A mí se me vienen pensamientos a la cabeza, como, por ejemplo, ¡qué fácil es juzgar a quienes han sufrido lo que tú no has vivido! Más allá de eso: si el aborto fuera legal, la mujer no correría peligro, pero prefieren estar hablando de la “vida” del que podría ser y no de la vida de quien ya es.

Quiero aclarar algo, yo no estoy de acuerdo con que el aborto sea un método anticonceptivo; tampoco que sea tratado como en Canadá, donde te demoras más en el odontólogo sacándote una muela que en el ginecólogo haciéndote un legrado, pues para eso está el condón, las pastillas anticonceptivas, las inyecciones, etc.

Aunque no es un tema humorístico ni gracioso, encontré esto que escribió un amigo mío sobre el asunto y me parece una manera interesante de verlo.

ADVERTENCIA: Si está incómodo con este tema o está COMPLETAMENTE en contra del aborto, ABSTÉNGASE de leer lo que viene a continuación.

TEORÍA DEL ESPERMATOCIDIO, “El aborto antes del aborto” 
por Mauricio González A.


Hice un corto, superficial y poco exhaustivo análisis con respecto a la controvertida y ahora hundida Ley de Prohibición del Aborto en Colombia y llegué a la siguiente conclusión:

Se dice que ya hay vida cuando uno de los 300 millones de espermatozoides que divagan en el vientre femenino fecunda un óvulo. Me atrevo a plantear que eso es, en parte, falso: para mí, hay vida antes de que fecunde el espermatozoide.

¿No hay vida ya en los espermatozoides, desde que tiene libre movimiento en el epidídimo masculino? ¿O cómo es que adquieren movilidad los espermatozoides para viajar a través de los conductos seminíferos a buscar óvulos en territorios desconocidos? ¿Alquimia Mágica Intragenital?

Para mí, ya hay vida.

¿Se han puesto a pensar que los espermatozoides que nunca fecundaron un óvulo mueren después de que, antidemocráticamente, solo uno de ellos llegara a fecundar el óvulo? ¿Y de quién es la culpa? ¿Quién los mató, la mujer o el hombre? ¿Fue homicidio accidental culposo? 

Podría decirse que la culpa es del hombre; pero no del que eyaculó, sino de aquel que de forma egoísta fecundó el óvulo femenino. De ser así, deberían arrestar y juzgar a todo aquel que nazca, pues es el principal testigo y sospechoso de tan fatal Espermatocidio.

Si hacemos un pequeño cálculo, con tan solo 4 eyaculadas, un hombre podría poblar todo el territorio de China. Básicamente eso lo convertiría a uno, por la cantidad de muertes, en alguien equivalente a 43 Hitlers.

Pero no, yo digo que la culpa sí es del hombre, del que eyaculó, pues en su vientre, bajo su protección y cuidado, reposaban plácidamente cerca de 300 millones de seres vivos, y dejó al azar del destino su suerte y, por ende, el final de su vida.

Aquí finaliza mi teoría.

Entonces, yo les propongo a los congresistas de la República de Colombia, creadores de la Ley Anti Aborto, que si van a sacar leyes ridículas, entonces, tengan en cuenta mi “Teoría del Espermatocidio” y, siendo consecuentes con lo anterior, tendrían que sacar una Ley Anti-Eyaculación.

Pero como eso en nuestra sociedad machista no funcionaría, sugiero a los señores congresistas que, por iniciativa y para evitar el aborto antes del aborto, dejen de tener sexo o cualquier cochinada que practiquen que atente contra alrededor de 300 millones de seres vivos y, de paso, así evitar su trágica multiplicación, pues hay mujeres (y hombres) en este mundo que no quieren que ustedes se reproduzcan.