Etiquetado: eliminatorias

Señoras y señores, después de 16 años, vamos al Mundial

AFP

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Valga la pena aclarar que ese título lo puse ya acabado el partido.

Al comenzar a escribir esta entrada en el medio tiempo, esta solía llamarse
“Dolorosa clasificación”
(Lo que viene a continuación fue escrito en el medio tiempo, con todas las sensaciones de un primer tiempo espantoso).

No, doloroso no. Una agonía incesante. Sentí ese primer tiempo eterno. Bien sabemos que cuando nos gozamos algo, el tiempo se va volando; pero cuando estamos sufriendo, sentimos exactamente lo contrario.

Nos comimos dos goles en el primer tiempo. Atragantados. Y como dice mi mamá de una manera en que solo ella sabe arderme: “el que no lo hace, los ve hacer”.

Y mi linda selección vio cómo Chile le zampó 3 goles en menos de 30 minutos de juego. No es que hayamos jugado mal. Bueno, no jugamos bien tampoco. ¡Pero es que Chile se vino con toda! Esos tipos corren y son efectivos, mortales. Pelota que nos quitaban, pelota que terminaba dirigida al arco. Compactos, organizados… puedo seguir echándoles flores, pero me rehúso.

Jugamos desordenadamente… esos 3 goles nos desmoralizaron.

A Dante no le gusta mucho el fútbol... él prefiere dormir.

A Dante no le gusta mucho el fútbol… él prefiere dormir.

Imagínense esa agonía yo sola en mi casita, sin cerveza. Dante no me acompañaba esta vez porque estaba profundo. A él no le gusta mucho el fútbol que digamos. Esos 3 goles cambiaron radicalmente mi energía.

Yo había empezado a ver la transmisión desde las 3:30 toda feliz, diciendo que hoy era el día para celebrar la clasificación. Porque, así numéricamente estuviéramos 95% dentro de los 4, todos queríamos ganar para celebrar oficialmente el cupo al Mundial tras ganarle a Chile en casa, Barranquilla (canten conmigo “en Barranquilla me quedo”).

Estaba en la misma sintonía de siempre cuando mi selección va a jugar, es decir, celular en mano realizando actividades varias, tales como:

  • Chatear con mi mamá y hermanas, mandándonos fotos de cada una viendo el partido (mi mamá en Cartagena, la negra en Bogotá, yo en Montreal).
  • Tuitear frases célebres de los narradores tipo “el vapor del agua de manguera en la grama humedece <<la humanidad>> de los jugadores”.
  • Discutir con @ferunand_a y Pepe Caracas lo ridículas que me parecen esas versiones colombianas de Breaking Bad (a ver si alguien se vuelve narcotraficante en Colombia por las razones de WW) o Nip/Tuck (con frases tan clichés como “yo quiero tener cara de gato” y “soy una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”). Ah, también me enteré que hay una serie sobre la Selección del Pibe y Asprilla. No comments.
  • Compartir links para que gente que, como yo, está fuera del país, pudiera ver el partido con la narración graciosa de Caracol y no a los frígidos que se pueden encontrar en Roja Directa.
Foto que me manda mi mamá desde Isabella's coffee en Cartagena, esperando que empiece el partido.

Foto que me manda mi mamá desde Isabella’s coffee en Cartagena, esperando que empiece el partido.

En fin, empezó ese partido y a al minuto 19, gol de Chile por un penal. Casi me da un soponcio. Aproveché para leer lo que me decían mi mamá y hermana por Whatsapp y no había terminado de recuperarme cuando ¡zas! Otro gol. En ese momento dejé el celular a un lado porque me ardo, me ardo sobremanera cuando empiezan a decirme cosas que no quiero oír ni leer. Así que pasé mi agonía sola y en silencio.

(Empieza el segundo tiempo, dejo de escribir y leo Twitter a ver qué expresa mi gente; estoy profundamente deprimida).

(Acaba el partido y río como loca histérica en un semisótano de Montreal. Decido terminar la entrada).

Tomado de El Tiempo

Tomado de El Tiempo

Solo sé que Pékereman sabe manejar a su equipo. Pero estoy de acuerdo con @alfredosabbagh cuando dice “Sin importar cómo quede este partido, a Pékerman hay que preguntarle: Qué %&amp;$% quería hacer en el primer tiempo?”

Colombia y Chile dieron un show, un partidazo. Un partido que se lo gozó todo amante del fútbol que se lo haya visto. Señor Partidazo.

Esto fue una hazaña. Esto fue heroico. Y tal como dice @frankmaldonado7: “Esto es más histórico que el 5-0… mil veces”.

Es que no íbamos simplemente perdiendo, ¡nos habían goleado en Barranquilla! ¡En los primeros 30 minutos del partido! ¡En la fecha que todos esperábamos para “celebrar la clasificación”. Vergonzoso. Claro, qué pena con el que quiera venir a pelear, ese arbitraje apestó de principio a fin. Pero metimos uno, y otro, y otro.

Ese gol de Gutiérrez (no de Armero como tuitié), con hambre. Y Falcao, ay Dios, San Falcao. Falcao Presidente. Falcao sin camiseta.

Tomado de El Tiemp

Tomado de El Tiempo

Eso sí, honestamente, me deja un sinsabor que al empatar, mi selección se ponga a jugar a “el bobito” en vez de sudarse la camiseta hasta el final, hasta el minuto 93, y buscar ganar; como hace Argentina, por ejemplo.

Pero nada me quita esta emoción.

Erizada termino de escribir.

Erizada me doy el lujo de decir: después de 16 años, ¡volvemos a un Mundial!

Tomado de El Tiempo

Tomado de El Tiempo

Tomado de RCN Radio

Tomado de RCN Radio


(Final alterno escrito en el intermedio)

La cara del Pibe lo dice todo. Foto tomada de la cuenta de Twitter de @juanmurs

La cara del Pibe lo dice todo. Foto tomada de la cuenta de Twitter de @juanmurs

Ver jugar a mi selección es de las vainas que más me gusta. Hoy no me gustó. Como dijo mi hermanita, “partido no necesario de ver”. A final de cuentas estábamos más clasificados que fuera de los 4. Eso sí, ya no seremos cabeza de grupo en el Mundial.

Antes de que se me olvide, gracias Ecuador. Tú nos aseguraste un cupo en el Mundial 2014 . Bueno, Reynaldo Rueda, su técnico, es colombiano.

Por último, gracias mi Selección, por sacudirme y hacerme escribir.

No puedo evitar poner este meme. Creo que el más rápido de la historia colombiana.

El propio Refisal.

El propio Refisal.

Métele picante a la vida

Yo nunca había sembrado nada en la vida, literalmente hablando… Metafóricamente, podría decirse que tampoco.

Pero, bueno, por allá hace como 24 años hice lo que todos hemos hecho: poner un fríjol en algodón. Eso no cuenta. No había tierra.

En fin. Estoy dispersa. Esta es una entrada bien “random”. No tiene objetivo alguno, solo escribir sobre mi experiencia sembrando jalapeños para luego asesinarlos y salvar algunos mientras mi mamá me decía por Skype cómo hacerlo.

Hace como un mes me regalaron una potera pequeña. Esa persona me dijo algo como que en toda casa debía haber una mata. Yo me reí y me dije “ya veremos”. Ese día fui con el “obsequiador de poteras” a comer “pho” (se pronuncia “fo” y me da mucha risa; es una sopa típica de Vietnam con fideos de arroz  y verduras) y nos dieron jalapeños y decidimos sembrarlos. Uno rojo y uno verde.   Él dizque tiene un jardín en la casa de los papás, por eso le creí cuando me dijo que metiera los dos jalapeños directamente en la tierra porque la cáscara los alimentaría… falso. Mi mamá que es una experta en plantas se rió.

 

Y después de 20 días se asomaron unas maticas lindas.

¡Por fin se asomaron unas maticas lindas!

 

A los 10 días de ver que no pasaba nada urgué  la tierra y ahí estaban los dos jalapeños muy tiesos y muy majos como si nada. Algo húmedos pero la cáscara cerrada completamente. Sin pensarlo mucho (recuerden que es la primera vez que siembro algo) rasgué los pimientos, saqué las semillas y las puse en el centro de mi potera. 10 días después de la disección empezaron a salir unas ramitas y sentí una alegría extraña. Obvio, no es como tener un gato ronroneándote al lado, pero sonreía como pendeja.

Hoy, cuatro días después, había unas ramitas muy débiles creciendo unas al lado de las otras, pues con toda la astucia que me caracteriza, había puesto todas las semillas juntas.

 

Es como el pelo de Fido Dido

Es como el pelo de Fido Dido

 

Porque ella no es solo la loca de los gatos sino de las matas también, le escribí a mi mamá por Whatsapp contándole que mis jalapeños estaban creciendo; ella entendería mi felicidad. Obvio, enviada de foto inmediata. Al verla me escribió “espera que llegue a la casa y nos conectamos por Skype para mostrarte cómo sembrar eso bien, carajo… están todas muy juntas y no te va a crecer ninguna”.

Efectivamente llegó y nos conectamos y a falta de herramientas me dijo que cogiera un cuchillo o una cuchara y abriera huequitos en la arena. En cada huequito debía haber una ramita. Eso no me pareció bien, es asesinar a las demás ramitas; pero ella me explicó que si no lo hacía, empezaría la lucha por la supervivencia y ninguna crecería fuerte.

 

Escena del crímen

Escena del crímen

 

Me tocó coger la cuchara y sacar todas mis maticas, abrir los huequitos. Al final decidimos (bueno, decidió ella; yo le hice caso a mi mamá porque soy muy obediente) meter de a dos por huequito por si no crece una, pues crece la otra. Espero haber tenido buena suerte y tener ajicitos rojos y verdes. Duré hablando con mi mamá mientras hacía mis labores de jardinería como una hora y fue maravilloso; la tecnología podrá alejar a los que tienes cerca pero en mi caso, los que están lejos son los que más me importan y gracias a Whatsapp y Skype los siento más cerca. ¿Cuándo en la vida pensé hacer jardinería y mostrárselo a mi mamá en vivo y en directo para que me guiara en el proceso? ¡Jamás!

 

Así quedaron, finalmente

Así quedaron, finalmente

 

Me sentí feliz. Tener plantas en casa, al parecer, sí es algo que se debe hacer. Cuando vi las primeras ramitas saliendo entendí por qué mi mamá cuando está estresada o malgeniada se va a regar o a “jugar” con sus matas y regresa más tranquila.

Desde que sembré los jalapeños, todos los días me levantaba a echarle ojo a mi potera y me sentía frustrada porque no salía nada. Cuando por fin vi algo saliendo fue como “¡ja! Yo te sembré; existes por mí”. Ahora, al levantarme, lo tercero que hago (después de tomar agua y orinar) es ir a ver qué tanto han crecido mis maticas.

Apéndice
Estoy muy feliz porque Colombia le zampó 5 a Bolivia. Sí, ya sé que los amargados dirán que Bolivia apesta pero así es el fútbol: no todos son grandes contrincantes y si hay que meterle 5 a una selección que está en los últimos escalones de la tabla de posiciones, pues se le zampan 5 y se celebra con baile, a lo Armero. No sé cuál gol me gustó más, si el de Teo o el de Armero. Lo que sí estoy segura que me gusta es Pékerman. Ah, también sé lo que no me gusta: no verme el partido porque tuve clase de reposición el viernes. Eso sí, la gente se portó bien y me enteraba de los goles ahí mismo los metían. El martes no iré a clase porque sí me voy a ver el partido contra Venezuela, esa vinotinto que me saca la piedra porque nos ha hecho unas ¡que nunca le voy a perdonar! Y sí, ya no es la Cenicienta de Suramérica, pero está de quinta y no nos va a amargar esta fecha.