Etiquetado: naturaleza

Conociendo lo que no quise conocer cuando estabas

Mi papá muchas veces me dijo que lo acompañara a la finca por allá en San Cayetano, que él me prestaba hasta las botas. Nunca fui. Me daba mamera. Odio levantarme temprano y mi progenitor iba a llegar por mí a eso de las 5 de la mañana. Él ya no está y por fuerza mayor, por rutina, me ha tocado ir a ese sitio, levantándome de madruagada para cumplir con mis deberes.

Hoy es la tercera vez que voy desde que mi hombre favorito falleció. He aquí unas fotos.

Botas prestadas y limpias antes de dirigirnos a la finca.

El ganado... las vacas son lindas, me recuerdan a Ferdis.

Trocha que nos tocó a pie.

El verde, el monte, el último amor de mi papá.

Las botas prestadas contando su historia.

La primera vez que fui, hace como 2 o 3 meses, mi papá ya no estaba y, claro, me sentí culpable; le pedí perdón a mi papá, con lágrimas en los ojos. Tenía remordimiento porque caminé, me embarré, monté a caballo, me reí, tomé caldo de costilla… en conclusión, disfruté esa aventura de andar por el monte sin el verdadero protagonista. El “hubiera” no existe, pero me hubiera encantado ir con mi papá a vivir esa aventura, a verlo caminar incansablemente, a dejarnos tirados atrás porque él tenía mejor estado físico que todos nosotros. Yo no soy pendeja: hubiera cogido un caballo para seguirle el paso.

Papito, te extraño.

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